La Soberanía
de Dios
Rev.
William O. Einwechter
A pesar de que muchos
cristianos hoy día recuerdan acerca de la soberanía de
Dios (algunos lo recuerdan a regañadientes), algunos tienen un
dominio sólido del significado del mismo. Esto no es
sorprendente, dado el estado lamentable del conocimiento
teológico en la Iglesia, lo cual, es debido a la ausencia del
estudio teológico y de reflexión. Algunos sermones o
escritos están dirigidos al amor de Dios, la inmanencia de Dios,
etc. Mientras que la soberanía de Dios es gravemente rechazada.
Todavía, cuán inestable y perjudicial es eso,
considerando que el tema de la soberanía de Dios es una de las
doctrinas más prominentes de las Escrituras, y una de las
más importantes para entender la naturaleza de Dios con
relación a Su Creación.
Definición
de Soberanía
La palabra “soberanía” es usada como un
adjetivo y sustantivo. Como adjetivo, describe a una misma persona o
cosa que está por encima o superior a todo, haciéndolo
superior en rango, poder y autoridad. Como sustantivo, se refiere a una
persona o grupo que posee la suprema autoridad para gobernar a otros,
de ahí, un monarca, rey o gobernante. Consecuentemente, la idea
transmitida por el sustantivo “soberanía” es el status o calidad
de ser un soberano, uno que tiene gobierno y dominio sobre otros debido
a su posición de tener suprema autoridad. Las palabras
“soberano” o “soberanía” no aparece en la Versión
Autorizada (KJV) pero sí en términos sinónimos.
Palabras como “autoridad”, “poder”, “dominio” y “gobierno”. Se traduce
de los términos griegos y hebreos que expresa la noción
de soberanía. Por ejemplo, la raíz hebrea mlk expresa la
idea de “reinar como rey” (como un soberano), y los conceptos
relacionados de dominio, gobierno, reino y reinado. Otra raíz
hebrea mshl, conlleva el sentido de gobierno, señorío y
dominio. En el Nuevo Testamento la palabra griega exousia se refiere a
la autoridad, poder y jurisdicción con relación al
gobierno de otros, así como el poder de hacer lo que uno desea y
la habilidad y fuerza para cumplir los planes y propósitos. La
idea de soberanía es encontrada en este y otros términos
bíblicos, y eso penetra las Escrituras.
El Significado de la Soberanía
de Dios
Cuando los cristianos hablan de la soberanía
de Dios, ellos quieren decir Su derecho absoluto del dominio sobre toda
la Creación, que es el Monarca Supremo del cielo y la tierra
porque, como Dios Todopoderoso y Creador, Él es infinitamente
exaltado en rango, poder y autoridad sobre todo. La Soberanía
habla del Reinado divino donde Dios ejerce su poder ilimitado para
gobernar sobre sus criaturas de la manera como Él ve que se
ajusta a los fines que sólo Él puede determinar. A.W.
Pink expresa el significado de soberanía divina en esos
términos magníficos: “La Soberanía de Dios!
¿Qué queremos decir por esa expresión? Queremos
decir que la soberanía de Dios, el reinado de Dios, la divinidad
de Dios.
Decir que Dios es soberano es declarar que Él
es el Más Alto, haciendo de acuerdo a Su voluntad en el
Ejército de los cielos y entre los habitantes de la tierra,
así que nadie puede detener Su mano (Dan. 4:35)
Decir que Dios es soberano, es declarar que
Él es el Todopoderoso, el Poseedor de todo poder en el cielo y
la tierra, así que nadie puede rechazar Sus consejos, desbaratar
Sus propósitos, o resistir Su voluntad (Sal. 113:13).
Decir que Dios es soberano, es declarar que
Él es el Gobernante sobre las naciones” (Sal. 22:28) levantando
reinos, derribando imperios, determinando el curso de las
dinastías tal como le place.
Decir que Dios es soberano, es declarar que El es el
Unico Potentado, el Rey de reyes y Señor de señores (1
Tim. 6:15). Así es el Dios de la Biblia” 1
La soberanía de Dios en la Escritura es
absoluta, irresistible e infinita. Cuando decimos que Dios es soberano,
afirmamos Su derecho de gobernar el universo, que Él ha hecho
para Su gloria, tal como le place. Afirmamos que Su derecho es el
derecho del Alfarero sobre el barro, que Él puede formar ese
barro en lo que Él quiere... Afirmamos que El no está
bajo ningún gobierno o ley fuera de Su propia voluntad y
naturaleza, Dios se gobierna a sí mismo, y no está en
obligación de dar cuentas a nadie 2 La soberanía de Dios,
sencillamente dicho, es el derecho de actuar de acuerdo a Su voluntad,
Su poder de llevar a cabo Su voluntad, y Su autoridad para gobernar Su
Creación como Su voluntad lo determina.
El Fundamento de la Soberanía
de Dios
El fundamento para la doctrina de la
soberanía de Dios es teológico y textual. Primero, la
soberanía de Dios está relacionada con sus atributos. La
Escritura enseña que Dios es independiente (autosuficiente y
auto-contenido), significando que Él es la base de su propio
ser, no necesita que alguien lo haga, lo mantenga, lo complete o lo
ayude. Él es independiente, considerando Su voluntad y poder
ejerciéndolos sin ayuda ni guía de nadie. En eso Dios
está completamente separado de todas sus criaturas porque ellas
son básicamente dependientes de Él en todas las cosas. El
contraste entre Dios, el autosuficiente, y Sus criaturas, todos
dependientes, lo establece como el Altísimo Señor y
Gobernador Supremo. No puede haber criterio arriba o abajo de Dios que
pueda definirlo o determinarlo, no hay poder que pueda controlarlo o
limitarlo, no hay corte que pueda juzgarlo, no hay ley fuera de Su
santa naturaleza que pueda dirigirle u obligarlo. Dios es
también infinito en su ser, infinito en poder, sabiduría,
sensatez y santidad. Estas perfecciones de Su naturaleza establecen su
derecho a la supremacía en Su gobierno sobre
todo lo finito. Como lo explica Charnock: “Dios por lo tanto siendo un
océano incomprensible de toda perfección y poseyendo
infinitamente todas aquellas virtudes que pueden reclamar el dominio;
tiene el primer fundamento del dominio en su propia
naturaleza” 3
Segundo, la soberanía de Dios es manifiesta
en la doctrina del decreto divino. La palabra decreto expresa la
enseñanza bíblica que Dios ha determinado por el consejo
de su propia voluntad un plan que rodea toda Su creación,
animado e inanimado. De acuerdo a la Escritura, el derecho de Dios,
gobierna todas las cosas y es único, eterno, incomparable,
incondicional, prudente, completo. Sólo uno poseyendo una total
soberanía podría ordenar y pasar todo acontecimiento,
criaturas, destinos, etc. Pero no habría un decreto divino como
ese si hubiera voluntades, derechos, poderes y dominios competitivos en
la tierra y en el cielo. Si el Dios todopoderoso y Su voluntad no fuera
única, entonces no sería Todopoderoso, y en ese caso ni
sería Dios (tal vez un dios, pero no Dios).
Tercero, las obras de Dios determinan Su
soberanía. Dios lleva Su decreto por las obras de la
creación y la providencia. Por creación Dios establece Su
propiedad de todas las cosas y Su derecho de gobernar sobre todas las
cosas, Su dominio sobre todo “la Soberanía de Dios naturalmente
se ha levantado en la relación de todas las cosas a Él
mismo, como su Creador total, y su dependencia natural e inseparable en
Él, considerando Su existencia” 4
La doctrina de la providencia enseña que Dios
está ejerciendo Su autoridad y poder en la creación en
forma activa, y eso asegura que el Plan de Dios ocurrirá en el
tiempo y en la historia. La providencia divina se vincula con la
preservación de la creación y el gobierno de la
creación. No sólo son todos dependientes de Dios por su
existencia, también son dependientes de Dios por su continua
existencia. Además, la Escritura dice que Dios es el Rey de toda
la tierra, gobernando en todos los asuntos de los hombres, así
que Su Consejo pasará. Puesto que El es el Creador, Rey de reyes
y Señor de señores, la Potestad suprema en el cielo y la
tierra, todos tendrán que arrodillarse ante Su autoridad.
Los pasajes de la Escritura que enseña la
doctrina de la Soberanía de Dios son numerosos para mencionar.
Que esta compilación sea suficiente para entender el testimonio
Bíblico de esa gran verdad:
Voluntad Soberana: ... quien hizo todas las obras
después del consejo de su propia voluntad (Ef. 1:11; Sal.
33:10-11; 115:3; Isa. 14:24-27; 46:10-11: 55:11; Dan..
4:35; Rom. 9:11-19; 11:33-36; Ef 1:4-5; 3:10-11; 2 Tim. 1:9; Heb.
6:17).
Poder Soberano: Mira, Yo soy el Señor, el
Dios de toda la carne, hay algo imposible para mí? (Jer. 32:27;
32:17-19; 27:5; Gen. 17:1; Job 40:1, 42:2; Sal. 89:8-13; 135:6; Isa.
40:12-26; Luc. 1:37; Rom. 1:20; 9:19; Apoc. 1:8; 4:8)
Autoridad Soberana: Pues el Altísimo
Señor es terrible; Él es el gran rey de toda la tierra
(Sal. 47:2, 7-8; 2:4-11; 93:1-2; 103:18; Dan. 4:25-26, 34:35, 37;
7:13-14; Rom. 9:20-21; 13:1; Ef. 1:20-21; Mt. 28:19; 1 Tim. 6:15; Apoc.
1:6; 17:14)
La Aplicación de la
Soberanía de Dios
La doctrina de la soberanía de Dios aplica a
toda criatura y toda área de la vida porque su doctrina revela
la relación de Dios con toda la Creación: Su voluntad lo
determina, Su poder lo crea y lo mantiene, y Su autoridad lo gobierna.
Todo lo que Dios
hace está en el contexto de su única y completa
soberanía. Las siguientes aplicaciones son representativas.
Primero: La Soberanía de Dios dirige todas
sus obras. Las obras de la creación, providencia y
redención son hechas sin el consentimiento del consejo o
voluntad de alguna de sus criaturas. El universo existe solamente
porque Dios lo quiso así. La historia del mundo ha ocurrido y
continuará revelando en conformidad con el Plan de Dios que para
Él está presente en todos lo eventos y acciones de todas
sus criaturas. La obra de la redención es basada solamente en la
voluntad y poder de Dios. Él solo determinará el plan de
salvación, El solo lo hizo en Cristo, y El solo
determinará a quién podría ser aplicado y en
qué circunstancias. Dios no consultó a los hombres en ese
caso, ni siquiera Él delegó ningún aspecto de su
soberanía a los hombres por el cumplimiento de redención.
El efecto de la salvación del hombre demuestra el poder
soberano, sabiduría, amor, misericordia y la gracia de Dios.
Segundo: la soberanía de Dios significa que
Su ley revelada es el fundamento de la ética de todos los
hombres en todas las áreas. La ley moral de Dios está
basada en Su propia naturaleza perfecta y es la ley obligatoria para
quienes son hechos según Su imagen y Su propia Gloria. Como ley
es la voluntad de un soberano en sus asuntos, así que la ley
bíblica es la voluntad del Soberano del cielo y la tierra. Y
dado que la Soberanía de Dios es comprensible (el Gobierno sobre
todo) así que Su ley es también comprensible en su
facultad, gobernando todas las áreas, acciones y asociaciones.
Tercero: La soberanía de Dios radica que toda
autoridad humana es derivada. Los hombres sólo pueden tener una
medida de autoridad para gobernar sobre otros, si primeramente Dios se
lo entrega. ¡No hay exousia (autoridad, poder) fuera de Dios! La
delegación de autoridad a los hombres no implica la entrega del
mínimo elemento de la soberanía divina. La
delegación de la autoridad es para que el hombre sirva como
ministro de la autoridad de Dios, para su Gloria y su Reino. Así
que los que gobiernan sobre el hombre en alguna área (familia,
iglesia o estado) están bajo la ley de Dios y responsables ante
Él en el uso de su autoridad. Otros hombres no están
atados a obedecer órdenes ilegítimas, (órdenes que
Dios prohíbe o prohíbe lo que Dios ordena) de los
subalternos de Dios, puesto que son culpables de desobedecer al supremo
Soberano.
Conclusión
La doctrina de la soberanía de Dios revela la
gloria, poder y dominio de Dios y es la razón por la que todas
sus criaturas se arrodillan ente Él en humilde adoración
y caminan delante de Él en completa sumisión. R.J.
Rushdoony explica hermosamente la implicación práctica de
la Soberanía de Dios: ¿Qué es lo que significa
entonces creer como cristiano En la soberanía, gobierno y
providencia? Significa que Mi vida y existencia están bajo la
soberanía y Gobierno de la Sabia y Santísima Trinidad, Su
orden, preservación y gobierno de todas las cosas Es para Su
propio propósito y Gloria, y mi única Felicidad y
propósito está de acuerdo a esa soberanía,
Gobierno providencial y reposa en su suficiencia. Significa que en cada
área de la vida, Debo de reconocer y establecer el gobierno,
Ley, y autoridad únicamente en términos de Su palabra y
en fidelidad a Su reinado. Significa que, en cada área de la
vida y pensamiento, Debo afirmar los derechos de la corona de Cristo el
Rey y Entregar todas cosas bajo Su Sujeción. 5
___________________________________________
1 A.W. Pink, The Sovereignty of God (Edimburg, [1928] 1961), 20.
2 ibid, 20.
3 Stephen Charnock, Discourses on the Existence and Attributes of God
(Grand Rapids,
[1853] 1979), 2:367.
4 ibid., 2:369.
5 Rousas John Rushdoony, Systematic Theology (Vallecito, 1994), 211. La
cita es un
conveniente tributo a la vida y obra del Rev. Rushdoony. Quizás,
él antes que cualquier
otro en nuestra generación, señaló la
usurpación de la soberanía divina, por el hombre
autónomo. Enseñó que ningún hombre o
institución es soberana, y que solamente la ley de
Dios puede servir como la norma para todas las esferas de la vida.