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VIDA GRACIA SOBERANA
Revivir~ Renovar ~ Restaurar ~ Reformar
SEPTIEMBRE 2005
#7
Lasaro Flores ~ P.O. Box 298 ~ Boling, TX 77420
E-mail Address:
lasaro.flores@gmail.com
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NOTA: Aunque
usaré artículos de varios autores, esto no
quiere decir que estoy de acuerdo totalmente con lo que han escrito.
Pero
después de haberlos leído, creo que algún
beneficio puede ser derivado
de ellos con respecto al Avivamiento y el Despertamiento Espiritual.
MI PROPÓSITO
Por lo
tanto, ore conmigo que Dios se agrade de mandar
a las nubes que lluevan de nuevo (cp. Isaiás 5:6), para que las “aguas sean cavadas en el desierto, y
torrentes en la soledad. El lugar seco sea tornado en estanque, y el
secadal en
manaderos de aguas” (Isaías 35:6,7), al caér
las “lluvias de bendición” cuando
haga “descender
la lluvia en su tiempo” (Ezequiel 34:26). Oh,
¡cómo
necesitamos orar como David: “Mi alma
tiene sed de ti, mi carne te desea, En tierra de sequedad y transida
sin aguas;
Para ver tu fortaleza y tu gloria, Así como te he mirado en el
santuario”
(Salmo 63:1,2)! Podemos estár seguros que cuando esto acontezca,
no sólo
seremos Revividos de nuestra mortandad por estár sin Él,
pero también Renovados
en nuestro deseos de Él, Restaurados en nuestra comunión
con Él, y Reformados
en nuestro andar delante de Él. ¡Amén!
EL AVIVAMIENTO VS. LA APOSTASÍA
La pregunta que tenemos que hacer es ésta:
¿En alguna
manera indica la Biblia que ha de haber un Avivamiento antes
que el Señor Jesucristo regrese para juzgar a los impíos
y
para “raptar” a Su pueblo? Ref. á 2 Tesalonicenses
1:7-10.
¡La respuesta es
simplemente un retumbante NO! Uno puede escudriñar las
Escrituras con respecto
á los últimos días para ver si hay alguna
indicación de un grande Avivamiento
sucediendo en la Iglesia, y será apretado duro para hallarlo.
Por el otro lado,
hallará que habrá una Apostasía;
a
si como lo llama nuestro texto. Podrás preguntar,
“¿Qué es eso?” Primero, “la
apostasía” es de la palabra griega apostasia,
la cual quiere decir defección de la verdad. Es
de separar, y de estarse retirado, o fuera de.
Así que, la Apostasía, es de “caerse
fuera” de la Verdad de Dios, “como la
verdad está en Jesús” (Efesios 4:21); o de la “una fe” (4:5) “que ha
sido
una vez dada á los santos” (Judas v.3). Es de
profesar en
creer “la fe del evangelio” (Filipenses
1:17),
y luego de “caerse afuera”, o de defectar
de su verdad, ¡aún en negarlo!
Por supuesto, esto será doctrinalmente, es saber, de las
enseñanzas verdaderas “del evangelio de la
gracia
de Dios” (Hechos
20:24); y esto, amado pueblo de Dios, ¡YA
ESTÁ AQUÍ! En hecho, para confirmarlo, aún no
tienes que ír á una iglesia
en particular; sólo ponga su TV en una estación
“cristiana” y ¡verá la
Apostasía en mucho poder! (Pero alabado sea Dios, que no todo
programa se
califica como tal____ en vez en cuanto todavía puede recibir un
resuello de
aire fresco en éste atmósfera contaminada).
Note las siguientes Escrituras que además
confirman
que habrá una Apostasía: “Empero el
Espíritu dice manifiestamente, que en
los venideros tiempos alguno apostatarán
de la fe escuchando á espíritus de error y á
doctrinas de demonios…” (1
Timoteo 4:1); “Porque vendrá tiempo
(refiriendose al futuro, ¡lo cuál es HOY!)
cuando ni sufrirán la sana
doctrina; antes, teniendo comezón de oir, se
amotonarán maestros conforme á
sus concupiscencias, Y apartarán de la
verdad el oído y se volverán á
las
fábulas” (2 Timoteo 4:3,4). Así que,
podemos ver
que en los últimos
días, en vez de una Avivamiento entre la profesante Iglesia
cristiana habrá una
Apostasía tan grande que el apóstol Pablo dice que
serán “tiempos peligrosos” (2
Timoteo 3:1) para
el verdadero cristiano,
que “todos los que quieren vivir píamente
en Cristo Jesús, padecerán persecución”
(v.12). Sería imposible para uno en
creer y estár firme por la Verdad de Dios y ser exento de la
persecución en
alguna figura o forma por causa de ella. Así que, según a
las Escrituras, ¡podemos
decir que definitivamente NO HABRÁ
un Avivamiento en general en el sentido
histórico y Bíblico entre la Iglesia profesante cristiana
como reclaman muchos
de los tales ‘predicadores y profetas ungidos por sí
mismos’!
Pero el asunto de la reincidencia en la vida de un
creyente verdadero es una realidad. En otras palabras, un cristiano
verdadero
podrá, y puede, recaerse en el pecado. No hay ningún
cristiano que es exento de
esto sucediéndole. En hecho, cada uno del pueblo de Dios
está expuesto á este
peligro; y esto es debido á lo menos á tres factores en
la vida de cada
creyente. Primero, hay la atracción
del mundo. Acuérdense, que antes de experienciar la gracia de
Dios en salvación
éramos del mundo y andábamos “conforme
á
la condición de este mundo” (Efesios 2:2), pero porque
nos
escogió “del mundo”, ya no somos “del
mundo” (Juan 15:19). Sin imbargo,
siempre hay el peligro de caerse uno atrás en amar “al
mundo”, y “las cosas que
están en el mundo” (1 Juan 2:15). La cosa triste es
que
sí le sucede á
cristianos verdaderos; y lo que le sucedió á Demas es
también cierto de
cristianos profesantes. De primero Demas trabajó junto con el
apóstol Pablo,
pero luego Pablo dice de él: “Porque
Demas me ha desamparado, amando este
siglo, y se ha ido á Tesalónica” (2
Timoteo
4:10). Cp. Filemon 1:24. En
hecho, un cristiano reincidente viene á ser un enemigo de Dios,
como lo declara
Santiago 4:4 – “Adúlteros y
adúlteras,
¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad con
Dios? Cualquiera pues que
quisiere ser amigo del mundo, se
constituye enemigo de Dios”. Cuando uno que profesa ser
cristiano se
cae atrás al mundo, hay el peligro de “apostár”
de la fe, es a saber, en hacerse un apostata, sólo que el
Dios Soberano
nuestro, de Su Gracia Libre, lo traíga atrás á
Él.
Luego, en el
segundo lugar, el creyente tiene que contender con Satanás,
quien es el “adversario” del creyente
verdadero, “cual león rugiente, anda
alrededor buscando
á quien devore” (1 Pedro 5:8), para traérlos
á cautividad “á voluntad de
él”
(2 Timoteo 2:26).
Creerlo, amado pueblo de Dios, el diablo tratará, y hará,
cualquier cosa, para
causar al cristiano de recaer; por como dice Pablo: “Pues
no ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintios 2:11); porque
una vez haciendo eso, ¡no sólo es el cristiano su
prisionero, sino también su
esclavo! Quizás dirás que esto no es verdad; pero
déjame preguntarte: ¿Á quien
está el reincidente sirviendo, y en la causa de quien?
Acuérdense, que el
cristiano estaba en “la potestad de
Satanás” (Hechos 26:18), y no sólo andaba
“conforme á
la condición de este mundo”, pero
también “conforme al
príncipe
de la
potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de
desobediencia”
(Efesios 2:2). En hecho, había tiempos, por la disciplina de
la iglesia,
que un cristiano reincidente era entregado á Satanás,
como Pablo nos dice en 1
Corintios 5:5 – “El
tal sea
entregado á Satanás para muerte de la carne, porque el
espíritu sea salvo en el
día del Señor Jesús”. Así
que, tenga en cuenta, que él
nos atacará de todo lado para causarnos de caer en el pecado y
del Señor; así
que, “¡Sed
templados, y velad” (1 Pedro
5:8) somos exhortados!
Pero, en tercer lugar, podrá
haber tiempos que las tentaciones del mundo y los ataques del diablo
serán
quitados (cp. Lucas 4:13 – “Y acabada
toda tentación, el diablo
se fue de él por un tiempo”); no
obstante, hay una cosa que
está con nosotros cada momento de nuestros días hasta el
día de nuestra
glorificación; y esa es, nuestra propia naturaleza pecaminosa; o
como es
referido, “la carne”. El pecado que
todavía mora dentro de nosotros es nuestro enemigo constante y
de diario, “que batalla contra (nuestra) alma”
(1
Pedro 2:11); y como declara el apóstol Pablo: “Y
yo
sé que en mí (es á saber, en mi carne) no mora el
bien: porque
tengo el querer, mas efectuar el bien no lo alcanzo. Porque no hago el
bien que
quiero; mas el mal que no quiero, éste hago. Y si hago lo que no
quiero, ya no
obro yo, sino el mal que mora en mí”
(Romanos 7:18-20). Entonces, el cristiano sabiendo esto tiene que
estar en
alerta de continuo para no darse á “las
concupiscencias
de la carne” (2 Pedro 2:18) que se deleitan en las “comodidades
temporales de pecado” (Hebreos 11:25). Es la
responsabilidad del cristiano, por la gracia de Dios, de huir todo
pecado; de
otra manera, si no, nos resbalaremos al pecado, no porque la gracia de
Dios no
es suficiente para guardarnos del pecado, sino ¡que libremente
nos damos á él
simplemente porque lo amamos! Por eso se dice del reincidente: “De sus caminos será harto el apartado de
razón” (Proverbios 14:14). ¡¡¡ESTA
ES
NUESTRA LUCHA Y PELIGRO DE DIARIO!!!
Ahora, habiendo dicho esto, la razón que hacemos
tanto del Avivamiento y
del Despertamiento Espiritual, (aún aunque como dije antes, yo
no puedo hallar
en ningún lugar de la Biblia de un AVIVAMIENTO sucediendo en la
profesante
Iglesia cristiana antes del Regreso
del Señor Jesucristo), pero todavía al mismo tiempo,
tenemos que decir que el
Avivamiento, no sólo revelará quienes son los cristianos
verdaderos, pero
también asegurará á los creyentes verdaderos de la
relación de ellos con el
Señor y Salvador Jesucristo. Un reincidente no puede
presumir que pertenecen al Señor en su pecado; y de
seguro, el Espíritu Santo no confirmará la salvación de ellos
mientras permanecen obstinados y opuestos é Él. Por eso
es que por todas las
Escrituras el reincidente es avisado acercas del peligro de su
condición, y
¡exhortado de regresar al Señor antes
que sea muy tarde! “Vuélvete,
oh rebelde Israel, dice
Jehová; no haré caer mi ira sobre vosotros: porque
misericordioso soy yo, dice
Jehová, no guardaré para siempre el enojo” (Jeremías
3:12). En otras palabras, el enojo y la ira de Dios está sobre
el reincidente,
y si no regresa….. Aún David reconocía lo terrible
del
enojo y de la ira de
Dios sobre él por causa del pecado: “JEHOVA,
no me reprendas en tu furor, Ni me
castigues en tu ira. Porque tus
saetas descendieron á mí, Y sobre mí ha
caído tu mano. No hay sanidad en mi
carne á causa de tu ira; Ni hay paz
en mis huesos á causa de mi pecado” (Salmo 38:1-3).
Así que, aunque tenemos
la promesa de 2 Timoteo 2:19 que “el
fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el
Señor á los que
son suyos”, sin embargo, somos exhortados que “apártese
de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo”.
Pero otra razón por el Avivamiento es para
prevenir la apostasía del
creyente verdadero, y para confirmar la eterna seguridad del hijo de
Dios. En
otras palabras, ya que la Salvación sólo viene por la
Gracia Libre y Soberana
de Dios, es esa misma Gracia que Revive, Renueva, Restaura y Reforma al
cristiano reincidente, no sólo para guardarlo de la
apostasía, pero también
para asegurarlo que ha sido “salvo en
Jehová con salud eterna”
(Isaías 45:17). Tenemos que siempre recordar, y nunca perder
esta verdad
preciosa: ¡ES SÓLO POR LA GRACIA QUE HEMOS SIDO SALVOS, Y
ES SÓLO POR LA GRACIA
QUE SOMOS GUARDADOS SALVOS! Considere esto muy seriamente: Si depende
en
nuestra fidelidad y fuerzas para guardarnos “salvos” de la
apostasía, puede
estár seguro de una cosa: ¡NOS VAMOS APOSTATÁR!
¿Qué tanto más puede esto ser
verdad del reincidente? Mira, en un sentido el cristiano reincidente ya
se ha
“apostatado” del Señor y de la Verdad del Evangelio;
así
que otra vez, sólo que
“el Dios de toda gracia” (1 Pedro
5:10), Quien “es amador de misericordia” (Miqueas
7:18) se “tornará” y “tendrá
misericordia del (reincidente)”;
y “él sujetará (sus) iniquidades, y
echará en los profundos de la mar todos (sus) pecados”
(v.19), y sanare “su rebelión” (Óseas
14:4), ¡¡¡el
reincidente continuará en su rebeldía y al fin
apostatará!!! Esto no contradice
la Verdad de la Seguridad Eterna del Creyente, o la Perseverancia de
los
Santos, pero son SÓLOS aquellos que son Revividos, Renovados,
Restaurados, y
Reformados en experienciar el Avivamiento Verdadero
de la
reincidencia de ellos que son asegurados de ser “guardados en
la virtud de Dios por fe, para alcanzar la salud que está
aparejada para ser
manifestada en el postrimero tiempo” (1 Pedro
1:5), y no finalmente apostatar.
Luego, no solo es el Avivamiento para asegurar el
creyente verdadero de
su relación con Dios y para confirmar la seguridad eterna de
ellos en el Señor
Jesús, pero también el Avivamiento es para conformaros en
el imagen del Señor
Jesucristo. Alguien podrá preguntar: “¿Qué
tiene
que ver el Avivamiento con
esto?” ¡Mucho de toda manera! Se nos dice en Romanos 8:29: “Porque
á los
que antes conoció, también predestinó para que
fuesen hechos conformes á la
imagen de su Hijo…,” queriendo
decir que todo creyente
verdadero lo será; porque eso es
nuestro destino por la elección nuestra en Cristo “para
que fuésemos santos y sin mancha delante de él en
amor”
(Efesios 1:4). Aunque es preciosamente muy verdad que el Señor
Jesucristo es
nuestra “justificación, y
santificación” (1
Corintios 1:30), de que posicionalmente somos “santos
y
sin mancha” en Él; no obstante, no hemos sido salvos en nuestros pecados, sino que somos
salvos “de (nuestros) pecados” (Mateo
1:21), para que “el que dice que está en
él, debe andar como él anduvo” (1 Juan 2:6). El
Avivamiento Verdadero hace
esto; de que ahora el cristiano reincidente no sólo es Revivido,
Renovado,
Restaurado, pero también Reformado para que el reincidente
verdaderamente pueda
ser cristiano, es a saber, ser “semejante á Cristo”
en su andar.
Esto debe de
ser nuestro interés como era la de Pablo cuando escribió
á los de Gálatas: “Hijitos
míos, que
vuelvo otra vez á estar
de parto de vosotros, hasta que Cristo sea formado en vosotros;
Querría cierto
estar ahora con vosotros, y mudar mi voz; porque estoy perplejo en
cuanto á
vosotros” (4:19,20).
Hay mucho que decir acercas de esto, pero en obsequio
de la brevedad, déjame cerrar con lo siguiente: El peligro de la
apostasía está
siempre presente delante del cristiano, y especialmente hoy en
día debido a
tanta falsa doctrina y del compromiso de las verdades del evangelio de
la
gracia de Dios para agradar al hombre, que ha sido aguadado, y
aún corrompido,
para agradar los caprichos del hombre. Quizás pensarás
que la doctrina no tiene
nada que ver con el Avivamiento, pero note que David ora por su propio
avivamiento según á la Palabra de Dios en el Salmo 119: “Vivifícame según tu palabra”
(vv.25,107,154). Entonces, esto
quiere decir que en el Avivamiento Verdadero, no sólo es el
cristiano
reincidente Revivido, Renovado, Restaurado y Reformado á una
relación personal
e íntima con el Señor Jesús, pero también
á una sumisión á la Palabra Verdadera
de Dios, “como la verdad está en
Jesús” (Efesios
4:21). En contraste a esto, el apóstata no recibe “el
amor de la verdad para ser salvos” (2 Tesalonicenses 2:10).
Del
otro lado, así como la salvación es “por
la santificación del Espíritu y fe de la
verdad” (v.13), así también es verdad en el
Avivamiento Verdadero. En
ambos, los medios son la Obra del Espíritu Santo, y la
predicación de la Verdad
de Dios. ¡Deje afuera alguno de los dos, y no hay
Salvación, o Avivamiento!
Finalmente,
en leer estas palabras, si estás convencido de lo resfriado de
tu amor para el
Señor, y de la dureza de tu corazón á Su Palabra,
entonces definitivamente,
¡ESTÁS EN REINCIDENCIA! El único recurso que tienes
es de clamar á Dios por Su
Gracia Y Misericordia en Cristo Jesús, y en orar como David en
el Salmo 119: “Vivifícame según tu
palabra”
(vv.25,107,154). También, con plena oración medita en las
siguientes palabras: “La ley de Jehová es
perfecta,
que vuelve el alma: El testimonio de
Jehová, fiel, que hace sabio al pequeño. Los mandamientos
de Jehová son rectos,
que alegran el corazón: El precepto de Jehová, puro, que
alumbra los ojos. El
temor de Jehová, limpio, que permanece para siempre; Los juicios
de Jehová son
verdad, todos justos. Deseables son más que el oro, y más
que mucho oro
afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal. Tu siervo es además amonestado con ellos:
En guardarlos hay grande galardón. Los errores,
¿quién los entenderá? Líbrame
de los que me son ocultos. Detén asimismo á tu siervo de
las soberbias; Que no
se enseñoreen de mí: Entonces seré íntegro,
y estaré limpio de gran rebelión”
(Salmo 19:7-13). Sí, “puestos los ojos en al
autor
y consumador
de la fe, en Jesús” (Hebreos 12:2), y escucha
á “voz de la nube, que dijo: Este es mi Hijo
amado, en el cual
tomo
contentamiento: á él oíd”
(Mateo
17:5). Si haces esto, puedes estar seguro de una cosa: Dios te
está atrayendo á
Él y puedes estar “confiado de esto, que
el que comenzó en vosotros la buena obra, la
perfeccionará hasta el día de
Jesucristo” (Filipenses 1:6). Amén.
LAS EVIDENCIAS DE UNA
CONDICIÓN RECAÍDA
Del libro Revival
Por Richard
Owen Roberts
Cristianos
recaídos son
evidentes por dondequiera. Ellos están en las iglesias y afuera
de las
iglesias. Ellos están en los asientos y en el púlpito.
Están en las juntas y
fastidiados. Están en las comisiones y enseñan en la
Escuela Dominical. Los
reincidentes parecen ser más numerosos que los rectos y la
influencia de ellos
por todo el mundo es vastamente más profunda. Mientras no todos
los
reincidentes manifiestan los mismos rasgos, las evidencias de la
condición de
ellos no son dificultosos para precisar. Las siguientes
características merecen
nuestra atención seria.
8.
Cuando
los pecados del cuerpo y del pensamiento son consentidos sin
ningún alboroto en
tú consciencia, tu condición recaída es cierta. Antes
de la conversión es
de ser esperado que los pecados jugarán estrago con la
consciencia. Los
irregenerados son conocidos en tener una consciencia cauterizada y
apenas
pueden ser requeridos en derramar lágrimas en cuanto al los
pecados. Pero,
¿cómo puede un cristiano, quien ha sido hecho una nueva
criatura en Cristo Jesús
y a quien "todas las cosas son hechas nuevas", manifestár
esta
misma callosidad? Solo por un método: La reincidencia.
Cuando un cristiano está andando en comunión con
Jesucristo, él tiene una
sensitividad a lo recto y a lo mal similár a aquel que
caracterizaba a Jesús en
Su vida en la tierra. Pero deja que ese andar con Cristo se
desmejóre y la
sensitividad se desparecerá. El recaído es caracterizado
por su descuidado al
pecado personal. Lo que antes parecía inconcebiblemente
horréndo viene a ser insignificante
para molestarse uno. Los pecados que antes eran cuidadosamente
evitados, ahora
el recaído los abraza con gusto. Al llenarse más y
más de sí mismo, el recaído
mira con un calor creciente sobre esos pecados del cuerpo y del
pensamiento,
los cuales hacen su posición confortable y agradable, demostrar
su libertad de
limitaciones no necesarias y probar que puede dicernir el bien del mal
como el
Todopoderoso. Una vez ahitado al mero pensamiento del pecado, el
recaído ahora
puede ocuparse en la iniquidad grosera con apenas una conmoción
de la
consciencia o una lágrima de pesar.
(Será
continuado)
Algunos
se bendicen á sí mismos de que tienen abundancia de
conocimiento,
pero, ¿para que vale el conocimiento sin arrepentimiento? La
erudición y un
corazón malo son como un rostro bello
con un cáncer en el pecho. El conocimiento sin arrepentimiento
será si no una antorcha
para alumbrar el camino al infierno. Las lágrimas de
arrepentimiento pueden ser
comparadas á la mirra, la cuál aunque es amarga al sabor,
tiene un oler suave y
refresca el espíritu. Así el arrepentimiento, aunque es
amargo en sí mismo,
todavía es dulce en sus efectos. Él trae la paz interior.
Hemos de hallar como tanta amargura en el llorar por el pecado como
siempre
hemos hallado la dulzura en cometerlo. Seguramente David hallo
más amargura en
el arrepentimiento que siempre hallo la confortación en
Bath-Sheba. Las
lágrimas tienen cuatro calidades: Ellas son húmedas,
saladas, calientes, y
amargas. Esto es verdad de las lágrimas del arrepentimiento,
ellas son
calientes para calentar una consciencia helada; húmedas, para
suavizar el corazón
duro; saladas, para sazonar el alma en decadencia del pecado; amargas,
para
apartarnos de el amor del mundo. Y añadiré la quinta, son
dulces, en que hacen
el corazón regocijarse interiormente. David, quien era el grande
llorador en
Israel, era el dulce cantor de Israel. Las tristezas del arrepentido
son como
las tristezas de la mujer con dolores de parto: “La
mujer
cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora; mas
después que ha parido un niño, ya no se acuerda de la
angustia, por el gozo de
que haya nacido un hombre en el mundo” (Juan 16:21).
Sed tan rápido en tu arrepentimiento como quieres que Dios sea
rápido en Sus
misericordias. Muchos están ahora en el infierno que
habían propuesto de
arrepentirse. Satanás hace lo que pueda para quitar á los
hombres del arrepentimiento.
Cuando ve á uno comenzar á tener pensamientos serios de
la reformación, él les
pide que se esperen un poquito más. Es peligroso de
procrastinar el arrepentimiento. Lo
más que uno continúa en pecar, lo más
difícil hallarán el trabajo del arrepentimiento.
El dilatar fortalece el pecado y endurece el corazón y le da al
diablo una posesión
más plena. Una planta al primero podrá ser
fácilmente arrancada, pero cuando ha
esparramado sus raíces hondo en la tierra, un equipo entero no
la puede
remover. Cuando el pecado es arraigado, es difícil de quitarlo.
Lo más el hielo
se hela, lo más difícil es quebrarlo. Lo más el
hombre se hela en la seguridad,
lo más difícil será de quebrantar su
corazón.
Presumir sobre la misericordia de Dios puede
ser eternamente fatal. Muchos chupan el veneno de esta dulce flor. Oh,
uno
dirá, “Cristo ha muerto; Él ha hecho todo por
mí;
por lo tanto, puedo estar
quieto y no hacer nada.” De esta manera chupan la muerte del
árbol de vida y
perecen por un salvador. Así que puedo decir de la misericordia
de Dios, que
por casualidad es la causa de la ruina de muchos. Por causa de la
misericordia,
algunos hombres presumen y piensan que pueden seguir pecando. Pero,
¿ha la
clemencia de un rey hacer sus súbditos rebelarse? El Salmista
dice, “Empero hay perdón cerca de ti, Para
que
seas temido” (Salmo 130:4), pero no para pecar.
¿Pueden los
hombres esperar
la misericordia por provocar la justicia? Dios apenas mostrará
la misericordia
aquellos quienes pecan porque abunde la misericordia. Muchos prefieren
de ir
dormidos al infierno en vez de llorando al cielo.
Para que uno pueda experienciar Avivamiento, primero
necesitan tener Vida, de otro modo están “muertos
en vuestros delitos y pecados” (Efesios 2:1) y “ajenos
de la vida de Dios” (4:18). Si no has “naci(do)
otra
vez” (Juan 3:3,7), entonces no tienes la Vida de
Cristo en ti según a 1 Juan 5:12 – “El
que tiene al Hijo, tiene al vida: el que no tiene la Hijo de Dios, no
tiene la
vida”. Si esto es verdad de ti, entonces no necesitas
Avivamiento
sino la
Salvación para que tengas Vida.
Puedes obtener esta Vida en Cristo Jesús por creer
en
Él; porque “este es el testimonio: Que
Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo”
(v.11). Al
momento que un pecador muerto espiritualmente cree en Él, “mas pasó de muerte á vida” (Juan
5:24).
¿Es esto verdad de ti en
éste mismo momento?
Si no,
entonces, “arrepentíos, y creed al
evangelio” (Marcos 1:15). Mira sólo
al Señor Jesucristo; porque Él sólo
murió en la Cruz para salvar a los pecadores y para darles vida
eterna. ¡La
prueba de esto es que Él resucitó de los muertos y
está VIVO! Por sólo la fe confía
en Él para tu
salvación, y “sed persuadido” que es sólo
por TODO DE GRACIA que Dios te salvará. Amén.
Estaré enviando este periódico a
tantos de los
que pueda encontrar las direcciones de su “e-mail”. Todo
aquel que lo
reciba,
por favor déjame saberlo mediante mi dirección de e-mail:
lasaro@netscape.com
que lo ha recibido. Si prefiere de no
recibir el periódico, déjame saber para quitarlo de la
lista de correo. Muchas
gracias.