Free Web Hosting | Web Hosting | Free Web Space | Web Hosting
UNA OBRA COMPLETA DE GRACIA 

“Estando confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”
(Filipenses 1:6)

Un alfarero puede comenzar a hacer su trabajo en un pedazo de arcilla no muy atractivo que no tiene ninguna belleza. Pero en trabajar con la arcilla, poco a poco empieza a perfilarse y uno comienza a ver lo que el alfarero tiene presente a moldear la arcilla. Finalmente, después del proceso entero por el cual el alfarero atraviesa para hacer su trabajo, ¡voila! ¡Un vaso muy hermoso que revela el valor inestimable que el alfarero le ha puesto!

Amados, ¡esto es también verdad de cada hijo de Dios! Desde del momento en que Dios ha empezado una obra de gracia en cada uno de Sus hijos, Él los ha diseñado para ser hermosos "vasos de misericordia" (Romanos 9:23); y así que, como nuestro Alfarero Él nos llevará por el proceso de moldura para ser lo que Él nos ha predestinados de ser; y eso es, para ser "hechos conformes á la imagen de su Hijo" (Romanos 8:29). ¿Qué belleza más grande podemos tener nosotros si no la de Aquél quien es "todo…codiciable (deleitoso)" (Cantares 5:16)? Nuestra belleza como cristianos no viene de nosotros mismos, ni cuán religiosos somos, sino como somos moldeados de día en día para ser como Jesús, el amado Hijo de Dios. Esto es la voluntad de Dios, y ¡definitivamente no fallará!

Por lo tanto, cada creyente verdadero como Pablo debe de estar “confiado de esto”, es decir, debemos ser convencidos y depender sobre esto que “la buena obra” que Dios ha comenzado en nosotros será cumplida completamente. Ah, ¡qué alegría y paz y certeza podemos tener en saber que Dios terminará lo que El empezó en nosotros, y que no depende en nosotros para hacerlo! Pero note también, que es un proceso de tiempo; porque desde del momento que la comenzó en nosotros, Él lo continuará hasta el día que vamos a estar con el Señor Jesús. Entre tanto, como Dios trabaja en nosotros, seremos más santos, más obedientes, más amorosos, más humildes, y más separados del mundo y del pecado. Eso es la belleza del cristiano de ser como Jesús. Amén.