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¿Qué Es Tu Ministerio?
Traducido por Lasaro Flores


    ¿Te acuerdas cuando de primero distes tu vida al Señor? ¿Qué era la primera cosa que querías hacer? Querías decirle á alquien, ¿verdad? Tenías un deseo ardiente de decirle á alguien...á quien sea...acercas de Jesús. El Espíritu del Señor dentro de ti creo un anhelo profundo de ser un testigo á la verdad de la muerta, y de la sepultura, y de la resurrección del Señor Jesucristo. Estabas dispuesto de decirle á cualquiera quien se deteniera suficiente tiempo para escucharte, ¿verdad?


    Luego, si tu eres como la mayoría de la gente, se te dijo que la primera cosa que necesitabas que hacer era unirte a una buena iglesia. Así que, como una buena ovejita te fuistes a esa buena iglesia. En esa iglesia te encontraste á otras gentes salvadas, gentes amistosas, gentes como tu quienes habían hallado á Jesús. Probablemente te envolviste con el coro, o quizás te diste por voluntario para repartir los programas en los domingos por la mañana. Quizás eras un ujier. Algunas eran escogidos por el pastor para enseñar una clase de la escuela dominical. Pronto te encontraste ocupado en la obra del Señor. Y lentamente, sobre un periodo de tiempo esa buena iglesia con todos sus programas y tradiciones del hombre tomaron tu deseo.....ese deseo de decirle á alguien acercas de Jesús.....ese deseo sembrado en ti por el Espíritu Santo.....ellos tomaron ese deseo y lo despachurraron de ti.


    Con el tiempo fuiste condicionado á creer que siendo envuelto en la iglesia era lo mismo en ser un discípulo de Cristo. Pasar el tiempo empezaste á entender que el rol del cristiano era de asistir á la iglesia una o dos veces por semana, dar tus diezmos y ofrendas, quizás ser voluntario para ayudar con la cena de comida ordinaria el domingo por la noche y dejar el trabajo verdadero del ministerio á los profesionales.

    Mi Dios en el cielo, ¿cómo venimos llegar á esto?


    "Y él mismo dió unos, ciertamente apóstoles; y otros, profetas; y otros, evangelistas; y otros, pastores y doctores; para perfección de los santos, para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo" (Efesios 4:11-12).


    La iglesia como Dios la estableció ha sido pervertida más allá de reconocimiento. Poco gente ve esto porque la iglesia en su forma presente es todo lo que han conocido.

    "Sus sacerdotes violentaron mi ley, y contaminaron mis santuarios: entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis sábados escondieron sus ojos, y yo era profanado en medio de ellos" (Ezequiel 22:26).

    ¿Cómo puede el ciego comprender la majestad de millones de estrellas alumbrando en la noche? ¿Cómo puede uno dibujar una cordillera de montañas arbolada sin nunca haberlo visto? ¿Cómo puede uno conocer el poder y la fortaleza del Cuerpo verdadero de Cristo en la tierra cuando todo lo que han conocido es esta imitación hecha del hombre enfermo, frágil y débil que reclama el nombre pero niega el poder de ese nombre?

    Tengo que admitir que físicamente nunca he visto la iglesia verdadera. Sólo he tenido vislumbres de ella en el espíritu. Sólo he conocido el diseño mas simple de su forma como contenido en la Escrituras. Pero el Más Altísimo ha avivado algo en mi espíritu. Tengo un anhelo, un deseo vivo de ver la iglesia verdadera formada en la tierra. Deseo con todo mi corazón de atestiguar de la construcción del Templo verdadero de Dios. Un edificio no hecha con manos. Un edificio no hecha de ladrillos muertos y mezcla sino un edificio de piedras vivas, cada una formada por la mano de Dios mismo y perfectamente acomodadas. Una entidad que respira y vive moviendose en perfecta harmonía sobre la tierra, mostrando el poder y fortaleza del Dios del universo.


    Cada creyente nacido de nuevo es un ministro del evangelio. Cada persona quien es lleno con el Espíritu Santo es llamado un rey y sacerdote sobre la tierra. Tienes un lugar. Tienes un posición dentro del Templo de Dios. Tú eres llamado no ir á la iglesia sino ser la iglesia.

    Tú no eres llamado para servir al pastor. Él es llamado para servirte á ti. Es su trabajo para prepararte, para hacerte apto para el servicio en el reino. Es el trabajo del apóstol, del profeta, del evangelista, del pastor y del maestro para hacer a los creyentes preparados y capaces para ser testigos á la muerte, y sepultura y resurrección del Señor Jesucristo. Todo el endoctrinar, la predicación, la exhortación, y profetizar ha de ser para el propósito expresado de hallar tu don del ministerio y para afilar ese don á perfección.

    Cuando nos unimos como un cuerpo nunca ha de ser solo para escuchar á un hombre adelantado. Todos han de ser animados para compartir. Todos han de ser animados para traer un canto, una enseñanza, un testimonio de lo que Dios esta haciendo en sus vidas. Cuando oramos ha de ser ambos corporalmente e individualmente. Cada creyente tiene el poder de Dios para poner las manos sobre los enfermos. Cada uno ha de poder de orar la oración de fe y esperar que Dios conteste.

Cuando en nuestras vidas diarias salimos al mundo ha de ser por el propósito único de glorificar al Señor Jesucristo. Cada día debemos de buscar oportunidades para ser un testigo á un mundo moribundo. Cada día debemos de pedir a Dios que abra las puertas, de traer a gente que cruzan nuestra vereda, para que puedanos mostrara el poder de Dios en nuestras propias vidas. Debemos de aprender de hablar como un oráculo de Dios en cada situación, en cada lugar.

¿Tienes un deseo ardiente de ser un ministro del evangelio? ¿Por lo qué estas esperando? No estés solo sentando, viviendo para ti mismo, esperando que los profesionales hagan la obra del ministerio. Tú hazlo.

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    ¿Tienes un deseo para ayudar á los necesitados? ¿Por qué esta esperando? Haz algunos emparedados o compra una bolsa llana de hamburguesas, consigue algúna agua embotellada y ve y busca á alguien quien esta hambriento. Lleva algunos víveres  á una familia necesitada. Compra algunas cobijas pocas costosas y darlas á gente viviendo en la calle.


    Salga á una hospital y pide á Dios que lo dirige á gentes quienes necesitan y aceptarán la oración. Visite un enfermeria en su área y pregunte á las gentes si gustan que ore por ellos. Sea la iglesia. No espere que alguien mas lo haga. Pide a Dios que abra las puertas para ti. Pídele que te muestre tu ministerio. ¡Permite a Cristo en ti que venga y haga las obras que siempre ha hecho, sanar los enfermos, dar la vista á los ciegos, librar á los cautivos!

    Ya que es claro que nada de esto será hecho por el establecimiento religioso, Dios lo esta haciendo Él mismo. Él esta buscando por Sus ovejas. Él los esta preparando y enviándolos por el mundo. Él mismo esta edificando Su templo. ¿Serás tu parte de ello? Dirás tu, No mi voluntad, Señor, sino la tuya sea hecha? Dirás, Envíame, oh Señor, envíame?
 
    "Porque así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, yo, yo requeriré mis ovejas, y las reconoceré. Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus ovejas esparcidas, así reconoceré mis ovejas, y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad. Y yo las sacaré de los pueblos, y las juntaré de las tierras: y las meteré en su tierra, y las apacentaré en los montes de Israel por las riberas, y en todas las habitaciones del país. En buenos pastos las apacentaré, y en los altos montes de Israel será su majada: allí dormirán en buena majada, y en pastos gruesos serán apacentadas sobre los montes de Israel. Yo apacentaré mis ovejas, y yo les haré tener majada, dice el Señor Jehová.Yo buscaré la perdida, y tornaré la amontada, y ligaré la perniquebrada, y corroboraré la enferma: mas á la gruesa y á la fuerte destruiré. Yo las apacentaré en juicio" (Ezequiel 34:11-16).

Steve Lumbley 2006  www.apostasywatch.com
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