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VIDA GRACIA SOBERANA
Revivir~ Renovar ~ Restaurar ~ Reformar
Julio 2005
#4
Lasaro Flores ~ P.O. Box 298 ~ Boling, TX 77420
E-mail Address:
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PERSECUTION OF CHRISTIANS IN
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NOTA: Aunque
usaré artículos de varios autores, esto no
quiere decir que estoy de acuerdo totalmente con lo que han escrito.
Pero
después de haberlos leído, creo que algún
beneficio puede ser derivado
de ellos con respecto al Avivamiento y el Despertamiento Espiritual.
MI
PROPÓSITO
Como lo ha
dicho antes, yo creo que un Avivamiento Total envuelve a lo menos
cuatro
elementos, y ellos son, el Revivir, el Renovar, el Restaurar, y ahora
para esta
edición, el Reformar. En mis periódicos anteriores, ya he
tratado con los
primeros tres; así que ahora vamos a considerar que lo que
quiere decir el
Reformar en el contexto del Avivamiento. Será mi objecto de
mostrar que el
Avivamiento Verdadero no es simplemente sólo “algo”
que ocurre en la area
espiritual de un cristiano reincidente, sino que también es
manifestado en la
area práctica de uno que ha sido Revivido, Renovado, y
Restaurado. Yo digo, que
si uno experiencia los primeros tres, entonces definidamente la
Reformación
será experienciada en su vida. En otras palabras, el cristiano
quien
normalmente vivía y andaba en el Espíritu (Gálatas
5:25 – “Si vivimos en el Espíritu,
andemos también en el Espíritu”),
pero cuya vida ahora ha sido “deformada” por causa del
pecado, será Reformado
si es Revivido, Renovado y Restaurado. No hay ninguna cuestión
acercas de ello:
¡Eso es todo de lo que es acercas del Avivamiento Verdadero! Es
para asegurar
que el creyente en el Señor Jesucristo vivirá
según á la fe en él; porque como lo declara
Colosenses 2:6: “Por tanto, de la manera que
habéis recibido
al Señor Jesucristo, andad en él”.
No obstante, es interesante que en la versión King
James de la Biblia (es la Biblia que uso para escribir en
inglés, y luego al
traducir al español uso la Versión Reina-Valera)
sólo halla la palabra “reformar”
(Levítico 26:23), que
significa ‘a castigar, literalmente
(con golpes) o figurativamente (con palabras); de aquí a instruir’, y “reformación”
(Hebreos
9:10), lo cual quiere decir ‘a enderezar
enteramente, rectificacón, eso es, (especificamente) la
restauración
Mesiánica’. Estas definiciones vienen del diccionario del
Hebreo y Griego de la
Biblia. No obstante, la idea y el concepto de ser reformado está
en la Biblia,
como lo veremos. Pero tenemos que estár seguros que entendemos
que en ser
Reformado en el contexto de Avivamiento no
es de implicar que uno tiene que reformar su vida para la
justificación y
la salvación delante de Dios, como hay aquellos que creen que
uno tiene que
cambiar su vida para que Dios los perdone de sus pecados. No, lo que
queremos
decir con ser Reformado es que un creyente
verdadero quien ha recaído y cuya vida ha sido deformada,
‘torcida fuera de forma’ por causa del pecado,
experienciará, por la gracia de Dios, Avivamiento y otra vez
será Reformado, o
‘doblado para atrás a forma’, es a saber, ¡la
Vida de Cristo será ahora más
perfectamente manifestado en uno quien ha sido Revivido, Renovado,
Restaurado,
y Re-formado!
Ahora, no
es la Vida de Cristo Jesús que está siendo Reformada; no,
es la vida del creyente;
en otras palabras, la vida práctica de un cristiano verdero. La
Vida del Señor
es siempre la misma__, nunca cambia,
pero en el creyente quien cae en el pecado, aún aunque esa Vida
es todavía la
misma, no obstante, el cristiano mismo la deforma
por no vivirla en el poder del Espíritu Santo, para que “el fruto del Espíritu”, es a saber,
la “caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad,
bondad, fe, mansedumbre,
templanza” (Gálatas 5:22,23), lo cual es la Vida del
Señor Jesús, sea
evidente en toda su pureza y perfección en la vida del creyente.
En hecho, se
nos dice en Gálatas 2:20 que esto ha de ser verdad en uno quien
ha sido
crucificado junto con Cristo: “Con Cristo
estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive
Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la
fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó
á sí mismo por mí”.
Pero oh, ¡cómo deformamos esa Vida cuando nos
recaémos al pecado! Déjame
ilustrar: Hemos oído de veces cuando un niño ha nacido
bien “normal”, pero
luego algo pasó que causó al niño de ser deformado
físicamente debido a alguna
enfermedad. En hecho, había esta mujer en sus trientas, en quien
se le formó un
tumor que causó que fuera deformada fantásticamente que
no podía hacer las
cosas “normales” de la vida. Pero después de una
cirugía complicada, su cuerpo
era re-formada, de modo de hablar,
porque hablando quirúrgimente, ¡ella fue
“revivida”, “renovada”, y
“restaurada”! ¡Note que su vida como una persona no
es lo que era reformada
porque ella era todavía la misma persona depués como
antes! Era su cuerpo que
era re-formada, lo cual que se podía ver como prueba de lo que
le aconteció.
Así que, hablando espiritualmente, hasta sus límites,
esto es lo que pasa en la
vida de un cristiano reincidente quien es Revivido, Renovado, y
Restaurado.
En la vida de un cristiano reincidente, la “vida
normal” como un creyente lleno del Espíritu no será
más evidente. Eso será
obvio, aún aunque el reincidente puede ír por los
movimientos, siempre estará
faltando la ESPIRITUALIDAD de ella. En otras palabras, el reincidente
puede
“fingirse” ESPIRITUAL, no obstante, habrá un
testimonio que no es hecho en el
Espíritu. Quizas podemos aplicar lo que el Señor mismo
dijo en Mateo 12:33 – “Por el fruto es
conocido el árbol”.
Considere esto: Los discipulos primitivos manifestaban algo que
podía ser dicho
de ellos por sus perseguidores cuando “les
conocían que habían estado con Jesús”
(Hechos 4:13). Verdaderamente es
triste tener que decir que cuando callemos en el pecado y nos
recaémos á “las cosas viejas”
que habían de haber “pasado” (2
Corintios 5:17), será claro
que no sólo no estamos andando con Jesús, pero no estamos pasando tiempo “con
Jesús”. Sí, podemos hacer todas las
“cosas cristianas”, pero honestamente
tenemos que admitir que la dulzura, la belleza, la mansedumbre, y el
amor de
nuestro precioso Salvador estará faltando en ellas. Oh,
¡cómo en tiempos
tenemos que clamar con Pablo como escribío á los de
Gálatas: “Hijitos míos, que vuelvo
otra vez á estar
de parto de vosotros, hasta que Cristo
sea formado en vosotros” (4:19)!
A este tiempo, vamos ahora hacer tres observaciones
con relación á lo que es Reformado en un cristiano
reincidente quien ha sido
Revivido, Renovado, y Restaurado. Primero,
su modo de pensar será Reformado. Se
nos dice que todo regenerado y justificado y santificado creyente en el
Señor
Jesucristo tiene “la mente de Cristo” (1
Corintios 2:16). Entonces, esto quiere decir que nuestro pensar ha de
ser, o
será, consistente con la manera como el Señor nuestro
pensaba si “andamos...en el Espíritu”
porque “vivimos en el Espíritu”
(Gálatas 5:25).
Por lo tanto, sigue que “todo lo que es
verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo
amable, todo
lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en
esto” pensaremos
(Filipenses 4:8); porque “los
pensamientos de los justos son rectitud” (Proverbios 12:5).
Pero la
reincidencia deforma nuestro pensar
de modo que ya no son los pensamientos de Dios (cp. Isaiás
55:8); y podrá ser
dicho que puede llegar hasta el punto que declara el Salmista: “No hay Dios en todos sus pensamientos” (10:4).
Así que, el reincidente quien se ha “conformado
á este siglo” en su pecado necesita de ser “reformado
por la renovación de (su) entendimiento” (Romanos
12:2).
Simplemente esto quiere decir que la vida del reincidente tiene que ser
“reformado” de la manera que está
viviendo, y esto por tener su pensar cambiado, o Reformado. Pero otra
vez,
¡esto sólo puede acontecer si el reincidente es Revivido,
Renovado, y Restaurado!
Secundariamente, su modo de
hablar
será Reformado. El Señor nuestro nos dice que “de la abundancia del corazón habla la
boca” (Mateo
12:34). Antes de la conversión, el corazón del pecador
está lleno de sus
propios caminos; y así el reincidente: “De
sus caminos será harto el apartado de razón” (Proverbios
14:14). Como
resultado, el lenguaje suyo es mundano y carnal, y puede ser grosero y
“sucio”.
Aún la persona religiosa no regenerada, cuyo lenguaje puede ser
cortés, es impío, porque no es “con gracia, sazonada con sal”
(Colosenses 4:6). Pero en la conversión, se nos es dada “el labio limpio, para que todos invoquen el nombre de
Jehová...”
(Sofonías 3:9), una modo de hablar que es santo, puro,
celestial, espiritual, y
agradable; y especialmente que es muy distinto del mundo y de la gente
religiosa; porque verdaderamente pueden decir con el Salmista: “La hermosura de la gloria de tu
magnificencia, Y tus hechos maravillosos, hablaré” (145:5).
¡Esto, amado
pueblo de Dios, es el “hablar normal” para el cristiano
espiritual! Pero cuando
comienza la reincidencia, el lenguaje es deformado.
Aún cuando el reincidente habla usando el “lenguaje
cristiano”, se oye duro y
frío porque no es sazonada con gracia, sino manchada con el
pecado. Pero oh,
¡Aleluya!, cuando viene el Avivamiento al reincidente, nuestro
Dios gracioso
pone “luego
en
(su) boca canción nueva, alabanza á nuestro Dios”
(Salmo
40:3); y otra vez (Reformado)
comenzará a “ofrezcer por medio de
(Cristo Jesús) á Dios siempre
sacrificio de alabanza, es á saber, fruto de labios que
confiesen á su nombre” (Hebreos
13:3).
Terceramente,
su modo de hacer las cosas será
Reformada. El nombre cristiano simplemente quiere decir ser un seguidor
de
Cristo. Por lo tanto, en ser un seguidor de Cristo es de andar en Sus
pisadas,
como el apóstol Pedro nos dice que “para
esto sois llamados; pues que también Cristo padeció por
nosotros, dejándonos
ejemplo, para que vosotros sigáis sus pisadas” (1
Pedro 2:21); y como ha
aún el apóstol Juan nos dice en su primera
epístola: “El que dice que está en
él, debe andar como él anduvo” (2:6).
¿Qué
significa para nosotros de como el Señor Jesús anduvo
sino de “hacer las cosas” como Él
las hizo? En
experienciar la salvación por Su gracia venimos a ser Su
discipulos, lo cual es
aprender de Él y en seguirle. Lo que normalmente hacíamos
como un pecador
perdido ya no las “hacemos” porque “el Padre que nos hizo aptos para participar
de la suerte de los santos en luz:...nos ha librado de la potestad de
las
tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo”
(Colosenses 1:12,13); y
así que ahora “hacemos las cosas” que
Él nos manda que haguemos (cp. Lucas 6:46 – “¿Por
qué me llamáis, Señor, Señor, y no
hacéis lo que digo?”). Pero en la
reincidencia esto ya no es verdad porque ahora queremos hacer lo que
queremos;
y esto como “también vivíamos en otro
tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne
y de
los pensamientos” (Efesios 2:3). Una vez que el cristiano se
cae en ese
estilo de vida, ¡no es maravilla que su modo de hacer
las cosas tiene que ser Reformada! Pero esto sólo puede
acontecer si es Revivido, Renovado, y Restaurado. Aquí es en
donde “el Dios de toda gracia” (1 Pedro
5:10)
tiene que entrar; de otra manera, continuaremos en nuestra
condición recaída.
Pero una vez que la gracia en Avivamiento nos trae á Dios,
¡definitivamente
nuestras vidas serán Reformadas! Otra vez haremos
las cosas en Cristo, por Cristo,
y para Cristo.
Otra vez, permitame enfatizar esto: No nos estamos
referiendo a una Reformación prior a
la conversión, sino a una Reformación que es
el resultado de ser Revivido, Renovado, y Restaurado; y esto
sólo puede ser
cierto para un cristiano verdadero quien se ha recaído al
pecado, y en hacerlo,
ha deformado su profesión cristiana.
La razón que quiero hacer esto claro es porque no estamos
hablando acercas de
una experiencia de salvación, sino de voltear atrás, o el
regreso, de un hijo
de Dios, quien se ha descarriado del “hogar” debido a la
desobediencia y la
rebeldía. Pero, por la gracia de Dios, Él nos ha
traído a nuestros sentidos, y
volteado nuestros corazones atrás a Él, y hemos sido
volteados (Lamentaciones
5:21 – “Vuélvenos, oh Jehová,
á ti, y nos
volveremos: Renueva nuestros días como al principio”).
Por lo tanto, ¡la
Reformación a la cual nos estamos referiendo es la Vida de
Cristo que otra vez es “evidenciada” en
nuestras
vidas por causa de una Avivamiento total y verdadero!
Pero es triste en decir que demasiado muchos
cristianos tratan de hacer el Avivamiento semejante a una
resolución del Año
Nuevo. En mucho de los tal llamados “servicios de
avivamiento” de hoy en día,
me parece que los cristianos reincidentes son llamados a una
reconsagración a
Cristo con utilizar “invitaciones”, o ruegos, que juegan a
las emociones o
sentimientos. Como consecuencia, muchos pasan al frente al
“llamado del altar”
y prometen de “reformar” sus vidas para Cristo. En otras
palabras, han sido
“tocados”, y ahora han “resolvido” de mejorar
sus vidas cristianas.
Pero eso es no Avivamiento. Mira, el Avivamiento es
una obra de gracia por Dios. No
tenemos que promete cualquier cosa a Dios, o hacer una
“resolución” que vamos
hacer mejor. Si algo, TODO lo que tenemos que “hacer” es
responder en
arrepentimiento y en fe a Su gracia; “Porque
Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por
su buena
voluntad” (Filipenses 2:13). La gracia es la fuente de donde
fluye todo lo
que necesitamos, no sólo para nuestra salvación, pero
también el Avivamiento; y
esta Gracia es más que suficiente, no sólo para
Revivirnos, y Renovarnos, y
Restaurarnos, pero también para Reformarnos. Considere el poder
de la Gracia,
como lo expresa Pablo en 1 Corintios 15:10 – “Empero
por la gracia de Dios soy lo que soy: y su gracia no ha sido en
vano para conmigo; antes he trabajado
más que todos ellos: pero no yo, sino la gracia de Dios que
fué conmigo”.
Aún en los más débiles de tus momentos, la Gracia
suplirá las fuerzas que
necesitas: “Y me ha dicho: Bástate mi
gracia; porque mi potencia en la
flaqueza se perfecciona. Por tanto, de buena gana me
gloriaré más bien en
mis flaquezas, porque habite en mí la potencia de Cristo. Por lo
cual me gozo
en las flaquezas, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en
angustias
por Cristo; porque cuando soy flaco,
entonces soy poderoso” (2 Corintios 12:9,10).
POR
QUÉ EL AVIVAMIENTO ES TODO DE GRACIA
“Yo medicinaré su rebelión,
amarélos de voluntad: porque mi furor se
apartó de ellos”
(Oseas 14:4)
Sólo podemos esperar por un Avivamiento si Dios de
Su
buena voluntad quiere de enviarnos uno. Tenemos que mirar a Su
misericordia y
gracia para que la promesa de nuestro texto sea verdad para nosotros.
Tristemente, hay aquellos alrededor de nosotros que insisten que si
hemos de
tener un Avivamiento tenemos que hacer algo acercas de ello. En hecho,
a lo
menos desde los tiempos de Carlos Finney, la idea general ha sido que
depende
en nosotros para traér Avivamiento..., que depende en nosotros
para iniciar
todo lo necesario para hacerlo. Me parece que esto es la idea
costumbrada de lo
que generalmente casi todos creen acercas del Avivamiento. Podemos ver
esto
cuando las iglesias sientan ciertos días del año para
servicios especiales de
Avivamiento e invitan a un evangelista particular, o popular, para que
sea el
predicador “avivatista”. También, un cierto alcance
es promovido durante estos
servicios particulares; y de lo que yo he visto recientemente es
preparado para
las “emociones y sentimientos” de la gente. Pero
tristemente, la clase de
servicios de avivamiento que son muy común hoy en día muy
raramente producen
algún Avivamiento, o Despertamiento Espiritual, en el sentido
verdadero de la
palabra. Bromeando, muchos dicen que después de los servicios de
avivamiento el
predicador se llevó el avivamiento cuando se fué.
Ahora, nuestro texto lo hace muy claro que el
Avivamiento es por Dios___, que Él restaura a los reincidentes
de vuelta a Él,
y es porque Él quiere de hacerlo. Primero,
note lo que Él dice, “Yo medicinaré su
rebelión”. Esto confirma lo que dije al principio, que
nuestra única
esperanza para el Avivamiento es que Dios
se agrade de enviarnos uno; y ya que no
podemos sanar nuestra reincidencia, tenemos que mirar a Su gracia
para
nuestra sanidad espiritual de nuestros pecados. Aún David
reconoció que el
Avivamiento depende sobre la gracia de Dios cuando ora: “¿No volverás tú á darnos vida,
Y tu pueblo se alegrará en ti?” (Salmo 85:6).
También, el profeta Habacuc
ora: “Oh Jehová, aviva tu obra
en medio de los tiempos, En medio de los tiempos
hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia” (3:1).
¿Por qué
tenemos que mirar a Dios para el Avivamiento? Simplemente porque
Él es el Único
quien tiene el poder para darnos uno. La reincidencia no es simplemente
tener
un resfriado, o una fiebre pequeña. La reincidencia es muy
seria; y puede ser
terminal. Sí, podemos decir que la reincidencia es como un
cancer incurable, o
aún la lepra. Entonces, eso quiere decir que uno quien tiene
cancer o la lepra
tiene que mirar afuera de sí mismo para la sanidad. Por lo
tanto, el
reincidente tiene que mirar a Dios por ella.
Creo que podemos ver a Mateo 8 como un ejemplo de esto.
Allí vemos a un leproso que viene al Señor Jesús,
lanzandose a sí mismo sobre
Su misericordia y gracia, cuando dijo: “Señor,
si quisieres, puedes limpiarme” (v.2).
Note que el leproso no presumó en la misericordia del
Señor, sino también en Su
gracia. El Señor podría haberlo dejado como estaba, pero
le dijo al leproso: “Quiero; sé limpio”
(v.3). ¿No es esto
lo que promete en nuestro texto: “Yo
medicinaré su rebelión”?Oh, ¡como
necesitamos recordar que “Él es quien perdona
todas tus iniquidades,
El que sana todas tus dolencias” (Salmo 103:3), y quien “Confortará mi alma” (23:3)! Tenemos
que
asegurar que guardamos esto en cuenta: ¡Él es nuestra
ÚNICA ESPERANZA, de otra
manera estamos PERDIDOS! Anna nos dice en 1 Samuel 2:6 – “Jehová mata, y él da vida: El hace
descender al sepulcro, y hace
subir”; o como Él mismo dice en Deuteronomio 32:29
– “Yo hago morir, y yo hago vivir: Yo hiero, y
yo curo”. En otras
palabras, Él es el ÚNICO quien nos puede Avivar y
sacarnos de la sepultura de
la reincidencia. Sabiendo esto, ojalá que oremos como el
Salmista: “Jehová, ten misericordia de
mí; Sana mi
alma, porque contra ti he pecado” (Salmo 41:4); porque
Él también promete
en Jeremías 3:22 – “Convertíos,
hijos
rebeldes, sanaré vuestras rebeliones”. Así que
nuestra respuesta sea: “He aquí nosotros
venimos á tí; porque tú
eres Jehová nuestro Dios” (mismo versículo).
Secundariamente,
notamos que también dice: “Amarélos de
voluntad”. ¿Que movería a Dios para amarnos, no
sólo cuando estabamos
perdidos y muertos en nuestro pecados, pero aún ahora como Su
hijos cuando nos
recaemos en el pecado? ¿No tendría toda razón para
simplemente lanzarnos en el
infierno por despreciar Su amor y a Él? Por supuesto, si tiene,
¡sino fuera por
Su Gracia Admirable! Note
otra vez, Él dice: “Amarélos de
voluntad”.
No
es que simplemente los AMA, ¡sino que lo hace DE VOLUNTAD
(gratuitamente)! Amados, eso quiere decir que no hay absolutamente nada
que
recomiende, o haga al reincidente atractivo, para que Dios lo ame
aparte de Su
gracia. Pero a pesár de todo lo que el reincidente hace, or ha
hecho, Él
promete de amarlos “de voluntad”. Las
palabras “de vountad” son
de la palabra Hebrea que quiere decir que
es un amor “espontáneo”; en otras palabras, es un
amor “voluntario”, o que
“origina de sí mismo”, es a saber, de Dios. Oh,
alabado sea Dios que Él “es amor” (1
Juan 4:8,16); y porque ÉL
ama “á los suyos que estaban en el mundo,
amólos hasta el fin” (Juan 13:1) “con
amor eterno” (Jeremías 31:3), de que absolutamente
nada los “podrá apartar del amor de Dios, que
es en
Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:39).
¡¡¡Aleluya!!!
Entonces, esto quiere decir ya que Dios ama a Su
pueblo “de voluntad”, ¡el
Avivamiento
será TODO DE GRACIA! Él hará TODO lo que es
necesario, y suplirá TODO lo que se
necesita para Revivir, para Renovar, para Restaurar, y para Reformar a
Su
santos quienes se han recaído al pecado. Considere lo que le
dice a Su pueblo
reincidente referido como a Ephraim: “¿Cómo
tengo de dejarte, oh Ehpraim? ¿he de entregarte yo, Israel?
¿cómo podré yo hacerte
como Adma, ni ponerte como á Zeboim? Mi corazón se
revuelve dentro de mí,
inflámanse todas mis conmiseraciones. No ejecutaré el
furor de mi ira, no
volveré para destruir á Ephraim...” (Oseas
11:8,9). Aún aunque “está (su) pueblo
adherido á la rebelión
contra (él)” (v.7), y merecen de ser castigados como
Adma y Zeboim
(ciudades que fueron destruídos con Sodoma y Gomorra),
todavía podemos ver el
corazón de Dios en Su Amor, y Gracia, y Misericordia hacia Su
pueblo rebelde
que no los destruirá. Por lo tanto,
podemos decir con toda certeza que Él “con
cuerdas humanas..., con cuerdas de amor” (v.4) los
traerá atrás a Él en
Avivamiento Total. Amén.
Terceramente,
notamos otra cosa que Dios dice: “Porque
mi furor se apartó de ellos”. Uno de los conceptos
más tristes que he oído
y leído de otros acercas de Dios es que por que Dios es amor y
misericordioso,
Él nunca se enojará con Su pueblo; y si se enoja, lo
pintan como uno quien “guiña
el ojo” y le dice al pecador, “Oh, Yo entiendo, sólo
estás siendo humano”. Pero,
amados, lee las Escrituras: Dios si se
enoja con Su pueblo; hay muchos ejemplos de esto. “Y
el furor de Jehová se
encendió en Israel, é hízolos andar errantes
cuarenta años por el desierto,
hasta que fué acabada toda aquella generación, que
había hecho mal delante de
Jehová” (Números 32:13); “Porque
el
Dios celoso, Jehová tu Dios, en medio de ti está; porque no se inflame el furor de Jehová tu Dios contra
ti, y te
destruya de sobre la haz de la tierra” (Deuteronomio 6:15); “Vuélvenos, oh Dios, salud nuestra, Y haz cesar tu ira de sobre nosotros” (Salmo
85:4); “Sabemos quién es el que dijo:
Mía
es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra
vez: El Señor juzgará su
pueblo. Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo”
(Hebreos
10:30,31). ¿Por qué oraría David: “JEHOVA,
no me reprendas en tu furor, Ni me
castigues con tu ira” (Salmo
6:1); “No escondas tu rostro de mí, No
apartes con ira á tu siervo: Mi
ayuda has sido; No me dejes y no me desampares, Dios de mi salud”
(27:9)?
Sí, Dios se enoja con Su pueblo, y los castiga; y
en
veces severamente. No es sólo un golpecillo cariñoso en
la mano como algunos
tratan de implicar. Todavía, en Su misericordia en no tratar con
nosotros como
lo merecemos, Él quita de nosotros Su enojo. Como el profeta
Miqueas dice: “¿Qué Dios como
tú, que perdonas la maldad,
y olvidas el pecado del resto de su heredad? No retuvo
para siempre su enojo, porque es amador de misericordia”
(7:18); y también; “Empero él
misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruía: Y abundó para apartar su ira, Y no despertó todo
su enojo” (Salmo
78:38). Cada uno de nosotros debemos de poder decir con el Salmista: “No ha hecho con nosotros conforme á
nuestras iniquidades; Ni nos ha pagado conforme á nuestros
pecados” (103:10).
¿Por qué? Porque en Su misericordia no nos ha dado lo que
merecemos, sino que
en Su gracia nos ha dado lo que no merecemos; y eso es, en ser
perdonados de
nuestra reincidencia porque se acuerda que “nos
hizo aceptos en el Amado” (es a saber, en Su Hijo, el
Señor Jesucristo), “En el cual tenemos
redención por su sangre,
la remisión de pecados por las riquezas de su gracia” (Efesios
1:6,7).
Ahora, en cerrar, déjame decir esto: La promesa
maravillosa de nuestro texto no es
separado de la oración. Note en Oseas 1:1,2, lo que se le
dice al pueblo de
Dios: “CONVIÉRTETE, oh Israel, á
Jehová
tu Dios: porque por tu pecado has caído. Tomad
con vosotros palabras, y convertíos á Jehová, y
decidle: Quita toda
iniquidad, y acepta el bien, y daremos becerros de nuestros
labios”. Amados,
no puedes separar el Avivamiento
Verdadero de la Oración del reincidente. Pero entienda que
nuestro deseo para
Orar también viene de la Gracia de Dios, eso es, porque es el “espíritu de gracia y de oración”
(Zecarías 12:10) que es derramado sobre el pueblo de Dios que
los mueva a orar.
Por lo tanto, en ser convencidos de nuestro pecado (“porque
por tu pecado has caído”), somos traídos a orar
en
confesión y quebrantamiento (“Quita toda
iniquidad, y acepta el bien”) para el perdón de
nuestros pecados y para ser
restaurados en nuestra relación á Él; o como
algunos dicen que puede significar,
“de recibirnos para atrás para nuestro bien”, o
“toma el bien que nos haz dado
para Tu gloria”. De cualquier manera, nuestro Dios
recibirá TODA LA GLORIA,
como es entendido por, “y daremos
becerros de nuestros labios”. ¡Le alabamos por las
riquezas de Su gracia
derramadas sobre nosotros en un Avivamiento Total!
Así que, pueblo amado de Dios, vamos a empezar de
orar
como nunca hemos orado antes para que nuestro Dios venga a ser como
dice á Su
pueblo, “Yo seré á Israel como
rocío”
(Oseas 14:5) para que lo siguiente sea verdad de nosotros:
“Él florecerá como lirio, y extenderá sus
raíces como el Líbano.
Extenderse han sus ramos, y será su gloria como la de la oliva,
y olerá como el
Líbano. Volverán, y se sentarán bajo de su sombra:
serán vivificados como
trigo, y florecerán como la vid: su olor, como de vino del
Líbano” (vv.5-7).
Que “el Dios de toda gracia” (1 Pedro
5:10) nos conceda por “el Espíritu de
gracia” (Hebreos 10:29) de recibir “gracia
sobre gracia” (Juan 1:16) de la plenitud de Jesucristo.
Amén.
LAS EVIDENCIAS
DE UNA CONDICIÓN RECAÍDA
Del libro Revival
Por Richard
Owen Roberts
Traducido por Lasaro Flores
Cristianos
recaídos son
evidentes por dondequiera. Ellos están en las iglesias y afuera
de las
iglesias. Ellos están en los asientos y en el púlpito.
Están en las juntas y
fastidiados. Están en las comisiones y enseñan en la
Escuela Dominical. Los
reincidentes parecen ser más numerosos que los rectos y la
influencia de ellos
por todo el mundo es vastamente más profunda. Mientras no todos
los
reincidentes manifiestan los mismos rasgos, las evidencias de la
condición de
ellos no son dificultosos para precisar. Las siguientes
características merecen
nuestra atención seria.
5. Cuando los
servicios de la iglesia pierden sus deleites, probablemente una
condición
recaída existe. El reciente
convertido halla la participación en
los servicios de la iglesia un estremecer de gusto y un gozo. Nunca
piensan que
se cansarán de esas nuevas bendiciones discubridas. El cantar de
cada himno es
una experiencia de ser recordada. El oír de las Escrituras
leídas publicamente
son un deleite puro. Se sientan a la orilla de sus asientos para
oír el sermon
y casi no pueden hallar palabras para dar gracias al predicador por su
contribución inmensa a sus vidas. No contentos en venir solo en
los domingos
por las mañanas, ellos aun enfadan a los ancianos por su
presencia en toda
junta declarada de la iglesia. Luego la reincidenica entra.
"¿Qué le ha
pasado al predicador'" ellos piensan. "¿Cómo ha perdido
su fuego?
¿Por qué parecen que los himnos animadores ahora parecen
ser tan lentos?"
Aun las Escrituras han perdido su filo cortante. El recaído
ahora halla difícil
para asistir aun los servicios el domingo por la mañana. El
acercarse afectuoso
del pastor y de la gente ahora parece ser entremetidos. En vez de
arriesgar una
conversación incomoda con un diacono demasiado celoso, el
recaído pronto se
sale de los servicios y se va a casa, hambriento espiritualmente y
descontento.
No hallando ninguna ayuda en tal iglesia, él abandona la
asistencia de todo o
busca una iglesia donde los recaídos son más
cómodos.
(Será
Continuado)
por ERROLL HULSE
Traducido por Lasaro Flores
VIDA GRACIA SOBERANA
En
cuanto a la oración perseverante y ferviente, el profeta
Isaías
escribió, "Sobre tus muros, oh Jerusalem, he puesto guardas;
todo el
día y toda la noche no callarán jamás. Los que os
acordáis de Jehová, no
ceséis, ni le deis tregua, hasta que confirme, y hasta que ponga
á Jerusalem en
alabanza en la tierra" (62:6-7). El avivamiento es una realidad
acercas de la cuál no debemos de darnos descanso, hasta que
Él venga y haga Su
iglesia la alabanza de toda la tierra.
La Necesidad
Desesperada
Por toda la historia, la iglesia ha
sido avivada y engrandecida mediante los derramamientos del
Espíritu. Jonatán
Edwards, un líder en el Primero Despertamiento Grande,
escribió, "Podrá
ser observado que, desde la caída del hombre hasta el día
nuestro, la obra de
la redención en su efecto ha sido principalmente mantenida por
derramamientos
reparables del Espíritu de Dios...en sazones especiales de
misericordia. Sin
visitaciones extraordinarios y periódicos de Dios,
inevitablemente la iglesia
se degenera.
Casi
un siglo ha pasado desde que la iglesia ha experienciado un
avivamiento diseminado. Aunque el evangelio se a adelantado en muchos
lugares y
naciones que antes en cualquier tiempo, la iglesia enfrenta derrota en
muchas
maneras. Estadísticas resplandecientes nunca pueden medir la
clima espiritual
de la iglesia.
En
la generación nuestra hemos sufrido en creciente de la
impotencia y
el letargo espiritual. Hay un porcentage alto de cristianos
tíbios y débiles en
las iglesias occidentales quienes evidencian poco interés en
crecer en la
gracia y el conocimiento. La iglesia podrá estár en
bullicio con la actividad y
al mismo tiempo estár infiltrado y penetrado con el pensar y el
hacer del
mundo. Es en veces el caso que las formas nuestras de culto camuflajen
una
condición espiritual muerta.
Hoy
en día la iglesia por todo el mundo está estrugando. El
impacto de
nuestras iglesias sobre el estado espiritual del mundo ha sido, con
todo muy
pocas excepciones, mínimo. El esfuerzo misionero entre nosotros
es débil. Los
enemigos del evangelio están ganando el habla en casi toda area
en el mundo.
Nuestra
necesidad eminente es para que el cielo nos envíe avivamientos
de la clase que han adornado la historia de la iglesia. Nada menos que
la obra
poderosa del Espíritu Santo en una scala masiza
satisfacerá la pobreza
espiritual desesperada de nuestra edad, y quitar las tinieblas groseras
que
cubre las naciones. Sólo la manifestación de Dios en
medio de Su pueblo puede
dar la victoria a la iglesia, haciendola "alabanza en la tierra" (Isaías
62:7).
Los Medios
Divinos
¿Qué
debemos de enfatizar en tales circunstancias espiritualmente
degeneradas? ¡Oración! Este es el medio principal
en el avance de toda
de la obra del Señor, y especialmente en el avivamiento.
Jonatán
Edwards comenta que cuando Dios tiene algo muy grande de cumplír
para Su iglesia, es Su voluntad que debe de ser precedida por las
oraciones
extraordinarias de Su pueblo, citando de Ezequiel 36:37 - "Aun
seré
solicitado de la casa de Israel, para hacerles esto." Es revelado
en
Zacarías 12:10 que, cuando Dios está para cumplír
grande cosas para Su iglesia,
Él lo comenzará con un derramamiento reparable del "espíritu
de gracia
y de oración". Es la constitución invariable del
reino del cielo que
las bendiciones de grande magnitud no son impartidas sino a las
oraciones de la
urgencia más profundas.
La
historia demuestra este principio. El precursor común a los
avivamientos ha sido la oración predominante. El
Pentecostés, el cual era el
primer avivamiento cristiano, era después de diez días de
la oración intensa
caractizada por una unidad de todo corazón (Hechos 1:14, "Todos
éstos
perseveraban unánimes en oración y ruego..."; 2:1-4. "Y
como
se cumplieron los días de Pentecostés, estaban todos
unánimes juntos; y de
repente vino un estruendo del cielo como de un viento recio que
corría, el cual
hinchió toda la casa donde estaban sentados; y se les
aparecieron lenguas
repartidas, como de fuego, que se asentó sobre cada uno de
ellos. Y fueron
todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron á hablar en
otras lenguas, como
el Espíritu les daba que hablasen".
Antes
del Segundo Despertamiento Grande (los últimos de los 1850's),
Jeremías Lamphier llamó por una junta de oración
en el centro de Nueva York.
Dentro de seis meses, 10,000 hombres de negocios estaban orando por una
avivamiento, y dentro de dos años casi 2,000,000 de gente fueron
añadidas a las
iglesias.
El
mismo modelo es hallado antes del avivamiento de 1859 en Ulster de
Irlanda. Santiago McQuilkin y otros tres empezaron a juntares en
una
escuela cada semana para oración y estudio Bíblico. Se
guardaban cálidos con
brazados de turba que levantaban en camino a la escuela cada viernes al
anochecer. Mientras la turba calentaba sus cuerpos, el Espíritu
encendió el
fuego en sus corazones. Al fin de 1858, los participantes en la junta
de
oración habían crecido hasta cincuenta. La
intercesión sin distracción por
otros asuntos era hecha por un derramiento del Espíritu Santo
sobre a sí mismos
y el país. Sus oraciones, y posiblemente muchos otros, fueron
contestadas
maravillosamente en 1859 cuando un estimado 100,000 eran
añadidas a las
iglesias en Ulster.
Estas
cuentas y muchas otras ilustran a la oración como el
génesis de
avivamiento. El comienzo de un tiempo de avivamiento es invariablemente
marcado
por el avivar de las juntas ordinarias de oración, resultando en
una
vitalidad nueva, más participación, más sentido de
la presencia del Espíritu
Santo, y más unción en la intercesión.
Por
lo tanto, en tiempos de una falta especial y de la debilidad de la
iglesia, hay una autoridad histórica y bíblica en acudir
a la oración
extraordinaria para avivamiento. ¿No es la falta de poder y la
apatía
espiritual en la iglesia hoy en día un crisis que llama por la
oración urgente?
De
todos modos, tenemos que reconocer que la oración es un don
espiritual, es algo que no puede ser arteficiado artificialmente o
regimentado.
No debemos de pensar que podemos organizar la oración como si
estuviermos en
control. La misma habilidad para orar con unción y fe es dado
por el Espíritu
Santo, y aunque esa actividad ampliamente precede el avivamiento,
también la
oración es una parte íntegra de avivamiento.
Siervos
Fieles
Mientras
hay tiempos cuando nuestras oraciones pueden ser general o aún
ser gemidos inefables, también es importante en ser
específico. Orando por un
despertamiento espiritual tiene que ser informado, en utilizando
recursos tales
como el Operation World (Mundo de Operación), por
Patrick Johnstone.
Las juntas de oración para el avivamiento han de ser
combustiblecidos con
información fechada de lo presente y revelante para peticiones
inteligentes. No
debemos de confinar nuestras intercesiones para nuestra propia iglesia
o
denominaciones o nación, sino debemos de interceder por un
despertamiento
espiritual mundial.
Nuestras
oraciones son reales sólo si las vivimos. Mientras seriamente
buscamos a Dios para avivamiento, no debemos de abandonar las tareas
esenciales
de la iglesia; predicando la verdad, el evangelismo y un interés
vital en, y un
apoyo, por las misiones. Debemos de orar por un avivamiento en el
contexto de
una obra fiel. (1 Corintios 15:58 - "Así que, hermanos
míos amados,
estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor
siempre, sabiendo que
vuestro trabajo en el Señor no es vano"). Son aquellos
quienes laboran
duros en el evangelismo quienes pueden orar más fervientemente
por un
despertamiento espiritual.
La
ausencia de un avivamiento no es escusa para discontinuar nuestros
esfuerzos activos misioneros e evangelísticos. La noción
que nada de valor
puede ser hecho hasta á un avivamiento puede llevar a un letargo
de la clase
más peor. Jesús promete estár con nosotros en
nuestros esfuerzos hasta al fin
del mundo, avivamiento o nno avivamiento. Toda oración por un
avivamiento tiene
que ser acompañado con la fidelidad en cumplír la
comisión, la cual es
obligatorio sobre todos nosotros, de alcanzar a todos tan efectivamente
que
puedamos con el evangelio.
No Te Quedes
Silencio
Deja
que la necesidad desesperada para avivamiento - la condición
espiritual empobrecida de la iglesia, las tinieblas del mundo - penetra
nuestras almas. Ojalá realizemos profundamente el poder
prevalecente de la
oración. Deja nuestros anhelos y deseos fervientes para la
manifestación del
reino de Cristo sobreabunde en la intercesión extraordinaria,
con clamores por
una misericordia especial. Jonatán Edwards escribió, "No
hay ninguna
manera que cristianos en una capacidad privada pueden hacer tanto para
promover
la obra de Dios en avanzar el reino de Cristo, que como por la
oración."
No
debemos de esperar el avivamiento que venga fácilmente y
rápidamente.
No te desanimes si los resultos no son inmediatos; el avivamiento es el
prerogativo de Dios. Como se ha agradado Dios en manifestar
especialmente Su
gloria en el pasado y en el presente en algunos países,
ojalá que seamos
inspirados en perseverar de clamar, "¿No volverás
tú á darnos vida, Y
tu pueblo se alegrará en ti?" (Salmo 85:6).
Cuando
la visión de la gloria de Cristo, demostrada en la
salvación de
las almas, viene a ser un deseo intenso en nuestros corazones, ese es
especialmente el tiempo cuando tenemos que orar con fervor por un
derramamiento
del Espíritu Santo en avivamiento. "Por amor de Sión
no callaré, y por
amor de Jerusalem no he de parar, hasta que salga como resplandor su
justicia,
y su salud se encienda como una antorcha" (Isaías 62:1). Te
imploro
que tu seas el quien, en nuestro día desesperado, busques
persistentemente e
urgentemente al Señor con la oración extraordinaria por
una despertamiento
espiritual diseminado, que la gloria de Dios sea magnificada en Su
iglesia y en
todo el mundo.
Erroll Hulse
es el editor de "Reformation
Today" (Reformación De Hoy) y vive
en Leeds, Inglaterra. Él es el autor de númerosos libros,
incluyendo un libro
sobre el Avivamiento entitulado "Give Him No Rest" (No Le
Des Descanso) (EP, 1991). Él viajea internacionalmente
hablando en las
iglesias y conferencias, animando el recubrimiento doctrinal y la
oración para
el despertamiento.
Artículo
tomado de: Revival
Commentary, Vol. 2, No. 1
Publicado por:
International Awakening Ministries,
Published by:
International Awakening
Ministries,
Po Box 232 --
UNA INVITACIÓN PARA
SALVACIÓN
Para que uno pueda experienciar Avivamiento, primero
necesitan tener Vida, de otro modo están “muertos
en vuestros delitos y pecados” (Efesios 2:1) y “ajenos
de la vida de Dios” (4:18). Si no has “naci(do)
otra vez” (Juan 3:3,7), entonces no tienes la Vida de
Cristo en ti según a 1 Juan 5:12 – “El
que tiene al Hijo, tiene al vida: el que no tiene la Hijo de Dios, no
tiene la
vida”. Si esto es verdad de ti, entonces no necesitas
Avivamiento sino la
Salvación para que tengas Vida.
Puedes obtener esta Vida en Cristo Jesús por creer
en
Él; porque “este es el testimonio: Que
Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo”
(v.11). Al
momento que un pecador muerto espiritualmente cree en Él, “mas pasó de muerte á vida” (Juan
5:24). ¿Es esto verdad de ti en
éste mismo momento?
Si no, entonces, “arrepentíos,
y creed al evangelio” (Marcos 1:15). Mira sólo
al Señor Jesucristo; porque Él sólo
murió en la Cruz para salvar a los
pecadores y para darles vida eterna. ¡La prueba de esto es que
Él resucitó de los
muertos y está VIVO! Por sólo la fe
confía en Él para tu salvación, y “sed
persuadido” que es sólo por TODO DE
GRACIA que Dios te salvará. Amén.
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Estaré enviando este periódico a
tantos de los
que pueda encontrar las direcciones de su “e-mail”. Todo
aquel que lo reciba,
por favor déjame saberlo mediante mi dirección de e-mail:
lasaro@academicplanet.com,
o lasaro@netscape.com
que lo ha recibido. Si prefiere de no
recibir el periódico, déjame saber para quitarlo de la
lista de correo. Muchas
gracias.