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Por Jim Ehrhard Traducido por Lasaro Flores Ministerio Todo De Gracia
Siendo un joven ministro, una vez hice el "error" de cerrar los servicios un miercoles en la noche sin extender una invitación pública.1 Temprano la siguiente mañana, un esposo encolerizado vino a mi oficina. Por la primera vez en años, su esposa perdida había venido con él a la iglesia. "Si solo hubieras dado una invitación", explicó enojadamente, "ella fuera pasado al frente". Yo le explique que si la semilla de la Palabra de Dios había sido plantada en ella, entonces ella vendría a fe. Luego ella "pasaría al frente" el domingo y compartiría lo que Dios había hecho. Mi explicación cayo en oídos sordos. Yo había perdido el tiempo oportuno, y si ella nunca viniera a Cristo, yo tendría que llevar su condenación en mi consciencia por la eternidad, él redargüió. En los meses siguientes, Dios me concedió muchas oportunidades para hablar personalmente con esta señora acercas de su condición espiritual. No solo era obvio que ella no estaba debajo de una convicción del pecado; pero tenía muy poco entendimiento del evangelio. Mediante nuestras conversaciones, ella vino a ver su pecado y la convicción real hizo su vida miserable. Una mañana llamó y me dijo, "Al fin a venido á Jesús. Ahora entendio lo que me estabas diciendo". Esta experiencia, y muchas similares que siguieron, me llevaron a examinar de nuevo mis puntos de vista del sistema de la inviatación que siempre había asumido que eran tanto una parte del evangelio como la muerte y la resurrección de Jesús. Mi enruedo con un ministerio colegial cristiano, la asistencia a un número de escuelas de evangelismo, y mis tradiciones denominacionales, me habían llevado a ver a la invitación pública como vital al evangelismo. Estudiando las Escrituras y la historia de avivamientos comenzaron a llevarme a una conclusión diferente. Pero el proceso de poner al lado algo que era tan "normal" era una lucha grande emocional. Necesitaba saber que los peligros de tal sistema prepondían los beneficios que algunos reclamaban.2 Necesitaba saber que todavía podía ser evangelistico sin extender una invitación pública al altar. Necesitaba que ver una manera mejor. Es mi esperanza que éste artículo te ayudará en estas areas. En hacer un análisis completo del sistema y su historia es más allá del alcance de este empeño. Pero quizas en examinar este asunto, podemos ver los peligros inherentes en este sistema y cartear un curso para un mejor camino. Al comenzar, uno cosa tiene que ser completamente claro. Yo no estoy abogando que no invitamos a la gente a Cristo. La invitación de venir a Cristo es una que somos llamados en hacer. Si alcaso nos hacemos atrás de tal llamado, podemos ser acusados justamente de "averg(ozarnos) del evangelio" (Romanos 1:16) de Cristo. Así que, debemos de hacer todo posible para ser más proficiente en extender la gran invitación de Dios de venir a Cristo. No obstante, la invitación de Dios que debe der ser extendida a todos no es sinónimo con el sistema de la invitación del hombre. Solo desde los 1800s ha sido empleado este sistema para traér a los hombres a Cristo.3 Desde entonces, este sistema ha sido refinada y empleado hasta tal grado que muchos hoy en día igualan el "venir a la fe" con "pasar al frente". Tal ecuación no solo es erróneo; es peligroso porque engaña a muchos en reposar la fe suya sobre una "profesión" en vez de en Cristo, quién solo "puede también salvar eternamente" (Hebreos 7:25). Los Peligros 1) El peligro de promover un método que no es promovido en la Escritura Frecuente los evangelistas buscan apoyo Bíblico para esta practica en un número de pasajes. Un evangelista dice, "Cristo siempre llamada a la gente publicamente, y esta declaración es confirmada por textos tales como "Sígueme" (Juan 1:43), o, "Cualquiera pues que me confesare delante de los hombres, le confesaré yo también delante de mi Padre que está en los cielos" (Mateo 10:32).4 Pero en concluír que Jesús dió llamadas al altar en el basis sobre estos pasajes es en faltar de ser honesto con el texto. No hay duda que Jesús llamó a los hombres á sí mismo. Pero, ¿vemos algún ejemplo donde Él ( o los apóstoles, en ese asunto) le apelaron a la gente que "pasaran al frente", o sea como un testimonio de la decisión de ellos, o sea como un hecho de haberle aceptado? Además, ¿para qué está llamando Jesús a estos? ¿Es meramente para hacer una decisión de "una vez" acercas de Él, o para seguirle todas sus vidas? El sistema de la invitación dá la impresión que el anterior es el intento de Jesús. Y, ¿qué de "confesarle delante de los hombres"? ¿Está Jesús diciendo que por un solo hecho de confesión uno viene a ser un creyente? O, ¿está Él enseñando que una marca de la fe verdadera es una vida que continuamente le confiesa? Otra vez, el sistema de la invitación lleva a muchos en confiar de su destinación eterno en confianza en una "confesión", aunque abiertamente viven in rebeldía a Él por todas sus vidas. En resumen, muchos pasajes muestran que Jesús y los apóstoles llamaban a los hombres a la arrepentimiento y a la fe. Pero ningún pasaje indica que cualquiera de ellos utilizaban alguna forma de un "sistema de invitación" para traerlos a la fe, o en confirmar la fe de ellos.5 2) El peligro de sacar una respuesta emocional basada sobre la personalidad del predicador o en la persuasión de la súplica En Marcos 4, Jesús dibuja cuatro tipos de oidores de la Palabra de Dios usando la parábola de las tierras. En la segunda tierra, Jesús describe aquellos quienes "cuando han oído la palabra, luego la toman con gozo" (v.16). Pero Jesús cauciona, "Mas no tienen raíz en sí, antes son temporales" (v.17). Jesús conocía la realidad de ser oído por las multitudes quienes no tenían ningún deseo de verdaderamente seguirle. Mientras este elemento psicológico ha de ser razón para concernimiento y caución en usar el sistema de la invitación, los proponentes actualmente razonan que este elemento es toda más la razón por extender una apelación para una decisión pública. Billy Graham enseña que la presión traída sobre el alma humana es tan grande que una salida emocional tiene que ser dada. Él argüye: Muchos psicólogos dirían que es sano sicologicamente. Una de las razones porque nuestras películas y dramas generalmente tiene tan mal efecto es que ellos mueven la emoción hasta un punto tan alto y no ofrecen una salida practical para acción.6 El evangelista George Sweazy acuerda: "En
mover
religiosamente a la gente sin darles alguna cosa que puedan hacer
acerca
de ello, los deja mucho más peor de lo que estaban antes".7 En su libro, Preaching and Preachers (Predicando y
Predicadores),
D. Martyn Lloyd-Jones, cita un ejemplo en la cual la apelación
de
invitación era, por la necesidad del programa, separada del
mensaje
por una media hora de cantar himnos. En explicación de la
peqüena
respuesta disgustadamente, el evangelista dijo que el efecto de su
apelación
era disminuída por la media hora de cantar himnos. Lloyd-Jones
observó
que el evangelista "admitiendo que la media hora de cantar himnos puede
quitar
el efecto de un sermon... es una ilustración obvia del hecho que
la
presión directa sobre el albedrío puede producir
'resultos'".9 Lewis Sperry Chafer, un evangelista bien conocido y uno de los
fundadores
del Seminario Teológico de Dallas, usaba el sistema de la
invitación
hasta cuando él vió los peligros inherentes: Por causa de
la
ceguedad satánica al evangelio de gracia (2 Corintios 4:3,4 - "Que
si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que
se
pierden está encubierto: En los cuales el dios de este siglo
cegó
los entendimientos de los incrédulos, para que no les
resplandezca
la lumbre del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de
Dios"),
el hombre irregenerado no puede comprender el basis verdadero de
salvación, y por lo tanto, está siempre inclinado para
hacer lo mejor que sabe. Esto es en tratar de obrar su propia
posición delante de Dios con sus propios esfuerzos. Es esta
inclinación natural en hacer algo de mérito que mueve a
muchos a responder al ruego del evangelista... Un líder con una
personalidad imponente (y todo evangelista próspero tiene que
poseer esa característica en lo extremo) podrá asegurar
la acción pública de muchos, cuando el asunto es hecho de
un mérito religioso por medio de algún hecho
público.10 Para hacer las cosas peores, muchos se van del "altar", habiendo sido dichos que ahora son cristianos, sabiendo que ni aún han sido cambiados un poquito. Como un resulto, la incredulidad de ellos podrá ser endurecida á una escepticismo a cualquier cosa cristiana. R.L. Dabney nota: "Ellos sienten que un engaño cruel ha sido jugada sobre la inexperiencia de ellos por los ministros y los amigos del cristianismo de tal modo en empujandolos, en la hora de la confusión de ellos, a posiciones falsas.... ¿Cómo es natural en concluír que aquellos (las experiencias de conversión) de todos los demás también son delusiones? Dicen ellos: 'La única diferencia entre yo y estos cristianos ardientes es que ellos todavía no han discubrido el engaño como yo'.11 La extensión de una apelación para una decisión pública podrá resultar en una respuesta puramente psicológica que provee un catarsis para la presión emotional del sermon. Tales personas falsamente asumen que la acción de ellos los ha hecho justos con Dios. En otros, los puede llevar más allá á la escepticismo y á la duda de la realidad de la conversión de cualquiera. Tales peligros deben de alarmar cada persona sinceramente concernidos acercas de la salvación de las almas perdidas". 3) El peligro de confundir el "pasar al frente" con la salvación Aquí tenemos uno de los peligros mayores del sistema de la invitación. Aún aquellos que lo emplean hacen todo posible para hacer claro que "pasar al frente" no salva a nadie. Somos salvos por la fe solo en Cristo, ellos afirman. Por ejemplo, Billy Graham, dice: No hay nada en la mecánica de venir al frente que salva el alma de alguno. Venir al frente es un reconociemiento público y un testimonio de una experiencia interior que tú has tenido con Cristo. Pero esta experiencia interior, este encuentro, es la cosa más importante.12 Pero la examinación de la invitación utilizada por Graham muestra de qué tan confuso es el sistema. Tome en cuenta que Graham ya ha notado que pasar al frente es un " testimonio de una experiencia interior que tú has tenido con Cristo." ¿Cuando es la persona convertida? ¿Por qué están viniendo? "Te voy a pedir ír que pases al frente. Allá arriba - aquí abajo - yo quiero que vengas. Tú ven ahora mismo - rapidamente. Si estás aquí con amigos o con tu familia, ellos te esperarán. No dejes que la distancia te impida de Cristo. Es un larga distancia, pero Cristo fué todo el camino hasta la cruz porque Él te amó. Ciertamente puedes venir estos cuantos pasos y darle tu vida á Él.....13 En el "altar", la confusión continúa cuando se dirige a los que han venido: "Has venido á Jesucristo en esta noche, has venido para recibirle en tu corazón..." ¿A cuál de lo dos es? ¿Ya han venido á Jesús, o están ahora viniendo para recibirlo? Continúa Graham: "Él te recibe; Él murió por tí; Él te dice, 'Tus pecados son perdonados.' Aceptalo. El pasado es perdonado, Dios se olvida.... Él aún no puede ver tus pecados."14 Luego él los lleva a repetir una oración conocida como "la oración del pecador". Otra vez la pregunta es obvia: ¿Han sido perdonados, o serán cunado oren la oración? Para hacer las cosas peores, frecuentemente muchos añaden tantas otras cosas á la invitación que uno no puede estár cierto que se le pide que haga. Esto era especialmente verdad en las invitaciones de Billy Sunday quien muchas veces exhortaba a la gente que "Bajarán y tomarán mi mano encontro el licór, por Jesucristo, por tu bandera".15 Aún Spurgeon advertía acercas de
la potencial de confundir cualquier sistema 16 con la salvación: En veces cierra
ese cuarto de inquiración. Yo tengo mis temores en cuanto a esa
institución si es utilizado permanente, y es una parte
inevitable de los servicios.... Si has de ver que una noción se
está formando de sí mismo que hay algo de ser recibido en
el cuarto privado que no puede ser obtenido desde luego en la asamblea,
o que Dios es más en esa forma penitencial que en
cualquier otro lugar, dá un golpe á esa noción de
ua vez.17 4) El
peligro de contar grandes números quienes solo deshonran sus
profesiones con sus vidas En efecto, Leighton Ford disputa: Estoy convencido que al dar
una clase de invitación pública para venir á
Cristo no solo es teológico correcto, pero también
emocionalmente sano. Los hombres necesitan esta oportunidad para
expresarse. La decisión interior es como clavar un clavo por una
tabla. La declaración pública de la inviatción es
como remachando el clavo del otro lado, para que no pueda ser
facilmente arrancado.18 Al pastorear en New England, nuestra iglesia participó en dos cruzadas de Graham. Recibimos los nombres de 10 conversos de una cruzada, y seis del otro. En proseguirlos, ninguno estaba interesado en la iglesia, en la Biblia, o aún de hablar de su "nueva hallada fe en Cristo". Otros pastores reportaron los mismos resultos. Ernest Reisinger nota: "Este sistema no Bíblico ha producido el registro más grande de estadísticas siempre compilado por una iglesia o negocio".20 Pero tal observación no es nueva en nuestros tiempos. Un siglo pasado, observó Dabney, "La cosa está tan bien conocida que en muchas regiones, el público serenamente espera que acercas de 45 de 50, o aún un número más alto, al fin apostatizarán".21 Tal no era la experiencia común
antes del uso del sistema de la invitación. Aquellos
quienes eran convertidos eran tan cambiados enteramente que no
había una necesidad de un sistema para animar las decisiones o
para registrarlos antes que hubiera fruto. Las falsas conversiones eran
la excepción en vez de la regla en el ministerio de Asahel
Nettleton, un contemporáneo de Finney. Por ejemplo, de los 84
conversos en un avivameinto en 1818 en Rocky Hill, Conn.,
¡todos los 84 permanecieron fieles, según el reporte del
pastor de ellos 26 años depués! Similarmente, solo
tres coversiones no genuinos de 82 profesiones eran notados en un
reporte de un pastor similar en un avivamiento en Ashford, Conn.22 Al fin de su vida, Carlos Finney,
después de reflejar de los muchos que profesaban ser
convertidos, pero desde entonces haberse recaído, tuvo
pensamientos confundidos acercas de lo genuino de su trabajo. En
efecto,
su desarrollamiento de una doctrina de perfeccionismo (la
"santificación entera" era el termino preferido por Finney)
salió de su tratar en contestar la pregunta de por qué
tantos de sus conversos vivían vidas tan impías.
Últimamente, el uso del sistema de la invitación nos
lleva á un entrada de dos filas de la vida Cristiana para
explicar de entre aquellos cuantos quienes han sido cambiados por la
"decisión" de ellos, y las multitudes que no.23 5. El peligro de dar seguridad
á los que no son convertidos Esto es quizas el alarma más grande
para aquellos quienes sinceramente desean ver a los hombres entrar en
el Reino del Cielo. Si el uso nuestro de tal sistema lleva algunos en
creer que la decisión de ellos "compone las cosas con Dios" para
toda la eternidad, ¡entonces podemos ser responsables por muchos
de aquellos en Mateo 7 quienes oirán las palabras del
Señor cuando dice, "Nunca os
conocí; apartaos de mí, obradores de maldad" (v.23)!
Es vital que compartamos las buenas nuevas, pero es igualmente
importante en ser cierto que no demos la seguridad á aquellos
que no muestran prueba de la conversión. Eso es exactamente lo que hace el sistema de
la invitación. Ello anima a la gente en hacer una respuesta que
"compone las cosas" y, por medio del consejo subsiguiente, en nunca
dudar esa decisión. Cualquiera que está envuelto en el
evangelismo personal puede compartir ejemplos inumerables de personas,
que aunque viviendo al presente en el pecado grosero, comoquiera le
pueden decir al evangelista que están bien porque ellos "han
hecho una decisión para Cristo" unos ciertos años
pasados. Nunca han tenido un algún cambio en sus vidas; no
tienen interés en la iglesia, en la Biblia, o aún
en Dios. Pero han hecho su "decisión". ¿No podemos ver
qué peligroso tal sistema es para las almas de los hombres? Dos siglos pasados, el evangelista George
Whitfield avisó acercas de este peligro: Me alegro que tú
sabes cuando las personas son justificadas. Es una lección que
yo todavía no he aprendido. Hay tantos oidores pedregales,
quienes reciben la Palabra con gozo, que ha determinado en suspender mi
juicio hasta que concozca el árbol por sus frutos. Eso ahora me
hace muy cauto, lo que no era treinta años pasados, de tan
pronto conferir
a conversos. Ahora me gusta esperarme un poco, y ver si la gente
produce fruto; porque saben que hay muchas flores que los vientos de
Marzo hacen caer, que yo no puedo creer que son conversos hasta que vea
que traigan fruto; esto nunca le hara daño á
algúna alma sincera.24 En The Soul Winner, Spurgeon caucionó encontra el usar la presión para obtener decisiones rápidas: Muy frecuentemente ocurre que los conversos que son nacidos en el incitamiento mueren cuando el incitamiento termina.... Algunos de los pecadores más notorios que me son conocidos eran miembros de una iglesia; y eran, según creo, llevados en hacer una profesión por una presión excesiva, sincera pero imprudente.26 Por años hemos oído acercas de el valor del sistema de la invitación. Es aún intimado extensamente (frecuentemente declarado claramente) que uno que falta en dar invitaciones públicas no le importará de las almas de los hombres. No obstante, ¿podrá ser que lo contrario es verdad: que la misma extensión de tal una apelación podrá ser los medios para engañar a muchos en una estado falso de seguridad que últimamente resultará en la condenación de ellos? Una
Manera Mejor
Pero algunos preguntarán,
"¿Qué otra manera hay para traér a la gente
á Cristo?" Yo respondería, "La manera que era usado por
Jesús y los apóstoles, los Reformadores, los Puritanos, y
la mayor de otros hasta los 1830s." Esa manera es simplemente en
proclamar la verdad, en llamar a los hombres á arrepentirse y
creer, y dejar los resultados en las manos del Espíritu,
Quién solo puede traér a la gente á fe (cf. Juan
3; 6:44, 65; etc.).
Para explicar un poquito
más plenamente, déjame darles dos "deberes" para aquellos
quienes quieren ser evangelísticos aparte del sistema de la
invitación.
1) Debemos aprender en confiar del
poder de la Palabra de Dios para convencer, convertír, y cambiar
vidas Pablo dijo: "Porque
no me avergüenzo del evangelio: porque es potencia de Dios para
salud á todo aquel que cree" (Romanos 1:16). En 1
Corintios 1:18, él contendió: "Porque la palabra de la cruz es locura
á los que se pierden; mas á los que se salvan, es
á saber, á nosotros, es potencia de Dios." Igualmente
Pedro estaba convencido que la Palabra de Dios tiene poder para
convertir. Él recuerda a los creyentes que ellos habían
sido "renacidos, no de simiente
corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios, que vive y
permanece para siempre" (1 Pedro 1:23). En ser evangelísticos, debemos de ser
convencidos del poder que la Palabra de Dios tiene para convertir a los
hombres sin la ayuda de nuestros sistemas hechos de hombre. ¿Se
acuerdan del evangelista cuya invitación era separada de su
mensaje por media hora de cantar himnos? Es claro que él no era
convencido del poder de la Palabra de Dios aparte de la adición
de su invitación. Debemos, o seremos tentados en
añadír cosas a la predicación de la Palabra para
asegurar entregamientos mayores. Aquellos quienes ministraban antes del desarrolamiento del sistema de la invitación veían el poder maravilloso de la Palabra trabajando en los corazones de los hombres. David Brainerd testificaba que la predicación que Dios usaba ofrecía el despertamiento de los pecadores, y la propagación de esta "obra de gracia entre los indios. ... Había entonces la apariencia más grande del poder divino, en despertár números de almas aseguradas, promoviendo convicciones empezadas, y consolando a los angustiados".27 Casos del ministerio de Nettleton muestran la obra penetrante y profundo de la Palabra de Dios sobre oidores: Al estár él hablando, un joven sentado cercas de una ventana gritó como uno tirado con una flecha. La gente estaba tan ocupados en el mensaje del evangelista que apenas causó una diversión. Varios en una familia fueron despertados en esta junta y se fueron á casa llorando. El encabezado de la casa se había ído á cama cuando estos llegaron. El escuchaba mientras llegaba el coche y era alarmado por un lloro de angustia que venía desde afuera. Saltando de su cama, correó hacia afuera y fue encontrado por su nuera, quien abrazandolo alrededor de su cuello y exclamó, "Padre mío, ¿qué debo de hacer? ¿Qué debo de hacer?" Era ua noche miserable para esta joven mujer, pero antes de la mañana todo estaba bien. Ella recibió a Cristo como Salvador, y vino la paz.28Tales ocurrencias mientras ministrando en el poder de la Palabra de Dios no eran raras. En las cartas á su amigo, Philander Parmele, Nettleton describía muchas conversiones similares. Después de una junta en New Haven, Nettleton escribió: Un joven se agarró de mi mano exclamando, "¡Soy un pecador! ¡Soy un pecador! ¿Qué debo de hacer?" Ellos [la gente en la junta] se apartaron de la casa y se hiban á sus casas suspirando y sollozando en toda dirección. Yo vine á mi casa y hallé un número alrededor de la puerta de la casa del Sr. Williams, en la angustia más terrible. Algunos estaban parados, otros sentados en el suelo, y algunos en los escalones exclamando, "¿Qué debo de hacer? Me moriré. Me moriré. ¡Yo no puedo vivir!" Esto alarmó a los vecinos, quienes llamaron para testificar de la escena terrible. Con dificultad los metí en la casa, como 8 o 10 en número. La verdad era, el joven ya mencionado, quien se fué de la junta en mucha angustia, quien andaba en compañía con ellos, cuando de todo de una vez halló alivio y exclamó, "¡He hallado el Salvador!" Él ahora estaba muy gozoso. Él estaba "sentado y vestido, y en su juicio cabal; y tuvieron miedo" (Marcos 5:15). Ahora mi primer negocio era de avisarles encontra de una esperanza falsa. Oré con ellos y les encargé particularmente que no se fueron juntos á sus casas, sino que se fueran solos, y que estuvieran solos, porque el negocio debe de ser arreglado entre Dios y sus almas. Maria (una joven mujer quien vivía con esta familia) era una del número. Se retiró á su cámara, suspirando y sollozando, y llorando por misericordia, y exclamando, "¡Me moriré, me moriré!" Ella descendió y salió afuera, y regresó en la misma angustia terrible á su cámara. Y de repente todo estaba quieto y callado á silencio. Yo todavía estaba abajo y no decía nada. Poco depués oí el sonido de sus pasos descendiendo los escalones de la cámara. Abrió la puerta y con un rostro alegre exclamó, "Oh, señor, he hallado el Salvador." Continué avisandole del peligro de una falsa esperanza. Ella exclamó, "Yo amo á Cristo. Yo si lo amo.Oh, ¡qué dulce!" Temprano en la mañana ella llamó para ver a uno de sus campañeros, quien estaba tan angustiado la noche antes; y he aquí, Barsheba exclamó, "¡Yo he hallado el Salvador!" Esa era una junta felix. El joven mencionado antes vivía con la misma familia (esta era la casa de Juan Towner). El sábado por la noche, como a la media noche, otro igualmente angustiado, halló alivio. Dentro de unos pocos días, 8 a 10 estaban regocijando en espernza. ¿Qué será el fin? Yo no sé. Ora por nosotros, y por tu amigo, A. Nettleton.29 Tal era frecuentemente la naturaleza de la conversión en los días antes del sistema de la invitación cuando la Palabra era predicada audazmente y dejada para que hiciera su obra en las almas. Muchos ejemplos modernos de conversiones también pueden ser dados, tal como el de C.S. Lewis, quien, después de ser confrontado con la verdad, luchó con ella hasta que un día que él era convertido extraordinariamente al pasearse en su coche de lado. La pregunta verdadera es: ¿Qué poderosa es la Palabra de Dios? ¿Puede ella cambiar a los hombres de pecadores á santos sin la extensión de una llamada al altar? ¿Puede convencer y convertir (como Dios promete), o necesitamos de añadir algo que ayude a los hombres de "arreglarlo"? Nunca podrás hacer nada sin el sistema de la invitación hasta cuando estés enteramente convencido del poder de la Palabra de Dios. 2) Debemos de apelar urgentemente a todos los hombres de venir á Cristo Después de leer hasta aquí, uno
podrá ser tentado de evitar en dar cualquier apelación
para que la gente venga á Cristo. Por favor no mal-entiendan:
estamos debajo de un mandato divino en llamar "á todos los hombres en todos los
lugares que se arrepientan" (Hechos 17:30). Errol Hulse nos
recuerda: "El predicador es libre para exhortar y mandar, de apelar e
implorar, en razonar y invitar. Él es un embajador quien habla
de parte del gran Rey, y cuyo propósito es en traér la
reconciliación."30
Permiteme de notar unas cuantas particulares
en cuanto de esta responsabilidad. Primero, nuestra invitación tiene
que ser universal. No importa (para los
propósitos de este artículo) que Ud. vea la
expiación como limitada o no limitada, o que si accepta la
doctrina de elección o no: el alcance de nuestra
apelación tiene que ser universal. Carlos Spurgeon, uno de los
predicadores más grandes evangelísticos, era un
Calvinista por entero. No obstante, él entendía que
nuestra apelación tenía que ser universal. En uno de sus sermones, Spurgeon
recordó a su congregación acercas de la doctrina de Dios
eligiendo algunos desde la fundación del mundo. Pero él
notó que nuestra taréa es de predicar "el evangelio á toda criatura"
(Marcos 16:15), no en hallar los eligidos. Spurgeon dijo que si Dios
había pintado una raya amarilla en las espaldas de cada uno de
los escogidos, él correría arriba y abajo de las calles
de Londres, levantando lo detrás de las camisas, y predicando el
evangelio á los escogidos. Pero, Spurgeon nos recuerda, Dios no
ha hecho eso. En vez de eso, Él nos ha mandado en predicar "el evangelio á
toda criatura". Debemos de apelar urgentemente a todos en venir
á Cristo. Secundariamente, nuestra invitación
debe de ser urgente. Cuando predicando o consejando
acercas de la salvación, nunca debemos de dar á los
hombres la ídea que el arrepentimiento es algo que pueden poner
al lado. Algunos quienes han dejado el sistema de la invitación
por causa de sus peligros también han dejado el llamado urgente
de creer. Debemos decir á los hombres, "Arrepentíos, y creed al evangelio"
(Marcos 1:15). Si ellos han de decir, "Pero yo no puedo,"
debemos decir, "Pero debes. "Dios...ahora
denuncia á todos los hombres en todos los lugares que se
arrepientan" (Hechos 17:30). Tu falta en no hacerlo solo
muestra el estado impío de tu corazón. Si tú
vieras tu pecado como Dios lo vé, huirías á
Él como la única salvación para tu alma." Juan Kennedy, un ministro Británico del siglo
diecinueve, provee algún instrucción adicional tocante a
consejar a los inquiradores. Note que él le pone el foco en
consejar a los inquiradores sobre el objecto de su fe: La fe [por
aquellos usando el sistema de la invitación] es representado
como algo de ser hecho, para [ganar] la salvación; y toman
trabajos para mostrar que es algo muy facil. Mucho más mejor que
esto sería en ver, que aquellos con quienes tratan sean
verdaderamente convencidos del pecado, y trabajar para sentar a Cristo
delante de ellos, en Su gloriosa perfección como un Salvador. En
explicar la fe á ellos, para que lo puedan hacer, es
todavía ponerlos a trabajar, aunque sentando una taréa
más fácil delante de ellos. Conozco muy bien la tendencia
que hay, en una cierta etapa de la inquiración ansiosa, en
preguntar, "¿Qué es la fe, para poder hacerlo?" Es una
obra legalista para satisfacer el deseo vehemente; pero esto es lo que
se hace en el "cuarto de inquiración". "¿Quién es
Él para que pueda creer en Él?" era la pregunta
preguntada por uno quien se acercaba á la amanecer de un
día de salvación. Explicaciones de lo que es la fe es
sino frivolar con las almas. ¡Qué diferente es el modo de
la Escritura! La puntería grande que hay es de "poner adelante"
el objecto, no en explicar el hecho, de la fe. Deja que haiga
convicción, iluminación y renovación, y la fe
viene a ser la respuesta instintiva del alma despertada á la
presentación por Dios de Su Cristo; y, sin estos, ninguna
explicación de fe podrá ser de ayuda a cualquiera. El
esfuerzo para explicarla es muy frecuentemente el espíritu
legalista. Sería más sabio en tomar trabajos de quitar la
ignorancia y el error en cuanto á Dios, y el pecado, y de
Cristo. Ayudales a concocer esto, si no quieres edificarlos con "mezcla
no templada" en una paz falsa. Si qiueres ser sabio, tan bien como
benigno, trabaja en esa dirección, en vez de apresurarlos a creer.31 Conclusión Una
examinación del sistema de la invitación no es
fácil. Es una que es emocional. "Para reducir el sentido del
choque que
algunos podrán sentir, yo les recordaría que por
más de bien de 1800 años, el Espíritu Santo con
buen éxito completaba toda Su obra en salvar a los pecadores sin
este método. Era solo con la venida de Carlos Finney (1792-1875)
que la 'invitación' como un método organizado se comenzo
realmente usar." 32 Aún entonces, se encontró
con mucha resistencia hasta cercas del fin del siglo diez y inueve. Hoy
en día se acepta como si había sido usado por
Jesús y Pablo. Sea advertido - muchos te consideran que no eres
evangelístico, si aun has de cuestionar la validad de este
sistema, mucho menos consider en no usarlo más como un
método en traer gente a Cristo. 33 Pero tenemos que ser
honesto acercas de los peligros que hemos examinado en éste
artículo. ¿No es claro que las Escrituras "proveen una
invitación á los pecadores que es perfecta y no necesita
añadirle?"34 ¿Estad Ud. interesado acercas de
pedir a la gente en hacer algo para salvación que nunca era
promovido en la Biblia o en la historia de la iglesia primitiva?
¿Desea Ud. de eliminar las
posibilidades que las personas podrán responder á una
apelación emocional o á la persuasión suya en vez
que al evangelio? ¿Desea Ud. en reducir la confusión que
muchos tienen en igualar el "pasar al frente" con ser salvo? ¿Está cansado de ver grandes
números pasar al frente solo para descreditar el nombre de
Cristo en profesar algo que no tiene realidad en sus vidas?
¿Está realmente interesado en ver gente convertidos -
verdaderamente convertidos - en vez de asegurados falsamente? Entonces
por favor examine este sistema cuidadosamente y honestamente. Del otro lado, debemos de no confundir el sistema de la
invitación con invitar a la gente á Cristo. Esto debemos
de hacerlo con toda urgencia. "La Invitación Grande del
evangelio es un tema glorioso y maravilloso. Mientras estamos en este
mundo nunca debemos de cesár en hacernos más proficientes
y atractivos en el empléo de las invitaciones."35 No obstante, los peligros de este sistema son
serios. Las almas de los hombres están en riesgo. En ser
evangelístico Biblicamente, debemos de estár seguros que
lo que hacemos lleva a los hombres á la fe, y no solo á
decisiones. NOTAS: |
1. Por el termino, el "sistema de la invitación", quiero incluír cualquier método organizado que requiere a la gente en hacer una respuesta exterior á la presentacion del evangelio. Varias expresiones son usadas en referirse á éste sistema, que incluye "el llamado al altar", "la profesión pública", "llendo por la nave", y "pegandole al sendero antigüo de serrín". Comúnmente es causar un "pasar al frente" á un tiempo especificado pero frecuentemente puede ser limitado al mostrar de manos o en firmando una tarjeta de decisión.
2. Muchos autores han escrito defendiendo el valor del sistema de la invitación. Algunos de estos incluyen: R. Alan Street, The Effective Invitation (NY: Fleming Revell, 1984); Leighton Ford, The Christian Persuader (NY: Harper & Row, 1966); and R. T. Kendall, Stand Up and Be Counted (London: Hodder &Stoughton, 1984).
3. Mientras
habido mucha disputa sobre los origines exactos de esta practica, la
mayor parte acuerdan que la practica entro en prominencia en los 1830s
con las "nuevas medidas" de Carlos G. Finney. Desde entonces, el
avivamiento y el evangelismo ha venido ser igualado ampliamente con los
métodos inventados por Finney.
5. Billy
Graham nota: "saliendo afuera... arreglándolo y
sellándolo... Hay algo al pasar al frente y pararte aquí.
Es una expresión exterior de una decisión interior."
Citado en Murray, 6. 6.
6. The Christian. July 8, 1966, citado en Murray, 12
7. Citado en Sterling W. Huston, Crusade Evangelism and the Local Church (Minneapolis: World Wide Publishing, 1984), 29.
8. De "How Does Graham Do It?" en New Christian. Junio 2,1966, citado en Murray, 14. 7
9. Martyn Lloyd-Jones, Preaching and Preachers (Grand
Rapids, MI: Zondervan, 1971), 273.
10. Lewis Sperry Chafer, True Evangelism,
citado en
Murray, 22-23.
11. R. L. Dabney, Discussions. I: 572, citado en Murray,
27.
12. Street, 119.
13. Citado en Murray, 5.
14. Ibid., 5-6.
15. Erroll Hulse, The Great Invitation
(Darlington, England: Evangelical Press, 1986), 99.
16. Aquí Spurgeon se está referiendo a la practica de invitar a los inquiradores en venir á un cuarto, frecuentemente llamado el "cuarto de inquiración", para oír más acercas del estado de ellos. Distinto del sistema de la invitación, la cuál comúnmente consejaba a los inquiradores tocante a la seguridad ahora que ya han venido, el cuarto de inquiración era usado para consejar acercas de la naturaleza de la conversión verdadera y para avisár a los buscadores acercas de tener falsas esperanzas. Esto puede ser visto en una carta de Asahel Nettleton á un amigo (citado más pleno en el texto) acercas de las experiencias con inquiradores: "Ahora [después que expresaron señas de conversión] mi primer negocio era de avisarles encontra de una esperanza falsa." El consejo invitacional de hoy en día es tipificado en la entrevista que Carlos Riggs (Director de Consejería en la Cruzada de Londres Mayor en 1966) conductó con un inquirador: "Has venido al frente para recibir a Cristo. ¿Cómo sabes que esto es lo que tienes que hacer?" "Bueno, así lo dice la Biblia." "Entonces, Dios lo está diciendo. ¿Verdad?" "Sí, lo pienso que si". "Y no hay otra autoridad mayor que Dios, ¿verdad?" "No, de cierto que no". "Entonces, aceptas la Palabra de Dios, ¿verdad?" Cuando la respuesta es en lo afirmativo, Riggs continúa en asegurar el inquirador: "Piénsalo de esta manera: Dios lo dijo. Por la fe, tú lo crees. Y eso lo arregla." Citado en Murray, 78. (Note también la intimidad en la palabras de Riggs acercas de pasar al frente para recibir a Cristo como algo que el inquirador ha hecho.)
17. Carlo Haddon Spurgeon, All Round Ministry (Edinburgh: Banner of Truth Trust, 1986 reimpresión), 372-73
18. The Christian Persuader. 24.
19. Huston, 141.
20. Ernest C. Reisinger, Today's Evangelism (Phillipsburg, NJ: Craig Press, 1982), 76.
21. Dabney, 566.
22. Consulte á Juan F. Thornbury, God Sent Revival (Durham, England: Evangelical Press, 1977) por muchas cuentas de cómo este contemporáneo de Finney fue grandemente usadao por Dios aunque él nunca uso el sistema de la invitación.
23. "Did You Know?" Christian History Vol. 8 (1988): 4.
24. Citado en Murray, 32-33.
25. Citado en Murray, 34.
26. Charles Haddon Spurgeon, The Soul Winner (Grand Rapids: Eerdmans, 1963), 19-20. 15
27. "The Life and Death of the Rev. David Brainerd" en The Works of Jonathan Edwards (Carlisle, PA: Banner of Truth Trust, 1988 reimpresión), 1:416-17.
28. Thornbury, 97. También vea Bennet Tyler and Andrew Bonar, Asahel Nettleton: Life and Labors (Carlisle, 17 PA: Banner of Truth Trust, 1996 reimpresiónt de 1854 original), 116-17.
29. Carta á Philander Parmele, fecha Diciembre 1, 1817. Todo deletreo y errores gramáticos han sido retendos como en la carta oringinal escrita de mano.
30. Hulse, 6.
31. Citado en Murray, 30.
32. Hulse, 2.
33. Hulse
nota: "Es más o menos tomado de por sí que todos los
evangelistas usaban el sistema de la invitación de llamar a la
gente al frente al fin de sus juntas. Unos cuantos, como Juna
Blanchard, no la usan. En no emplear éste método parece
inconceíble para muchos evangelistas." [énfasis
mía]. Ibid., 9.
34. Ibid., 11.
35. Ibid., 1.