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La Gracia
Irresistible
por Juan Piper
Traducido
por Lasaro Flores
La
doctrina de la gracia irresistible no significa que toda influencia
del Espíritu Santo no puede ser resistida. Quiere significar que
el Espíritu
Santo puede vencer toda resistencia y hacer su influencia irresistible.
En
Hechos 7:51 Esteban dice a los líderes judíos, “Duros de cerviz, é incircuncisos de corazón y
de oídos, vosotros
resistís siempre al Espíritu Santo: como vuestros padres,
así también vosotros”.
Y Pablo habla de entristecer y de apagar el Espíritu Santo
(Efesios 4:30; 1
Tesalonicenses 5:19). Dios da muchos ruegos e impulsos que son
resistidos. De
hecho, la historia entera de Israel en el Antiguo Testamento es una
historia
prolongada de resistencia, como la parábola de los labradores
malvados muestra
(Mateo 21:33-43; Romanos 10:21).
La
doctrina de la gracia irresistible significa que Dios es soberano y
puede vencer toda resistencia cuando él quiere. ¡”En
el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, hace
según su voluntad: ni hay quien estorbe su mano, y le diga:
¿Qué haces?”! (Daniel
4:35). “Nuestro Dios está en los cielos:
Todo lo que quiso ha hecho” (Salmo 115:3). Cuándo Dios
emprende a cumplir
su propósito soberano, nadie exitosamente lo puede resistir.
Esto
es lo qué Pablo enseñó en Romanos 9:14-18, que
causó que su
adversario dijera, “¿Por qué, pues, se
enoja? porque ¿quién resistirá á su
voluntad?” A lo cual Pablo contesta: “Mas antes,
oh hombre, ¿quién eres
tú, para que alterques con Dios? Dirá el vaso de barro al
que le labró: ¿Por
qué me has hecho tal? ¿O no tiene potestad el alfarero
para hacer de la misma
masa un vaso para honra, y otro para vergüenza?” (Romanos
9:20f).
Más específicamente la gracia
irresistible se refiere a la obra soberana de Dios para vencer la
rebelión de nuestro
corazón y para traernos a la fe en Cristo para que podamos ser
salvados.
Si nuestra doctrina de la depravación total es verdad, no puede
haber salvación
sin la realidad de la gracia irresistible. Si estamos muertos en
nuestros
pecados, totalmente incapaz de someterse a Dios, entonces nunca
creeremos en
Cristo a menos que Dios venza nuestra rebelión.
Alguien
puede decir, "Sí, el Espíritu Santo nos tiene que traer a
Dios, pero podemos utilizar nuestra libertad de resistir o aceptar ese
atraimiento". Nuestra respuesta es: A menos del esfuerzo continuo de la
gracia salvadora, nosotros siempre utilizaremos nuestra libertad de
resistir a
Dios. Eso es lo que significa de ser "incapaz de someterse a Dios".
Si una persona llega a ser suficiente humilde para someterse a Dios es
porque
Dios ha dado a esa persona una naturaleza nueva y humilde. Si una
persona se
queda demasiado duro de corazón y orgulloso para someterse a
Dios, es porque a
esa persona no se le ha dado un espíritu voluntario. Pero para
ver esto más
persuasivo debemos de mirar a las Escrituras.
En
Juan 6:44 Jesús dice, “Ninguno
puede venir á mí, si el Padre que me envió no le
trajere”. Este traer
es la obra
soberana de la gracia sin la cual nadie puede ser salvado de su
rebelión contra
Dios. Otra vez algunos dicen, "Él atrae a todos los hombres, no
sólo a
algunos". Pero esto simplemente evade la implicación clara del
contexto
que el "traer" del Padre es por qué algunos creen y los otros no.
Específicamente,
Juan 6:64-65 dice, “Mas
hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús desde el
principio sabía
quiénes eran los que no creían, y quién le
había de entregar. Y dijo: Por eso
os he dicho que ninguno puede venir á mí, si no le fuere
dado del Padre”.
Note
dos cosas.
Primero,
note que venir a Jesús es llamado un regalo. No es sólo
una
oportunidad. Venir a Jesús es "dado" a algunos y no a otros.
En
el segundo lugar, note que la razón Jesús dice esto, es
de explicar
por qué “hay algunos…que no creen”. Lo
podríamos parafrasear así: Jesús sabía del
principio que Judas no creería en él
a pesar de toda la enseñanza y las invitaciones que él
recibió. Y porque él
sabía esto, él lo explica con las palabras, nadie viene a
mí a menos que le sea
dado por mi Padre. Judas no fue dado a Jesús. Había
muchas influencias en su
vida para bien. Pero el regalo decisivo e irresistible de la gracia no
le fue
dado.
2
Timoteo 2:24-25 dice, “Que el
siervo del Señor no debe ser litigioso, sino manso para con
todos, apto para
enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija á los que
se oponen: si quizá
Dios les dé que se arrepientan para conocer la verdad”.
Aquí,
como en Juan 6:65 el arrepentimiento es llamado un regalo de Dios.
Note, él no dice solamente que la salvación es un regalo
de Dios. Él dice que
los requisitos antes de la salvación son también un
regalo. Cuándo una persona
oye el llamado del predicador para el arrepentimiento él puede
resistir esa
llamada. Pero si Dios le da arrepentimiento él no puede resistir
porque el
regalo es la eliminación de la resistencia. No estar dispuesto a
arrepentirse
es igual que resistiendo el Espíritu Santo. Así que, si
Dios da el
arrepentimiento es igual de quitar la resistencia. Por eso es que
llamamos esta
obra de Dios la "gracia irresistible".
NOTA:
Debe ser obvio de esto que la gracia irresistible nunca implica
que Dios nos fuerza a creer contra nuestro albedrío. Eso
sería aún una
contradicción en términos. Al contrario, la gracia
irresistible es compatible
con la predicación y el testificar que trata de persuadir a
personas de hacer
lo que es razonable y lo que conviene con sus mejores intereses.
1
Corintio 1:23-24 dice, “Mas
nosotros predicamos á Cristo crucificado, á los
Judíos ciertamente tropezadero,
y á los Gentiles locura; Empero á los llamados,
así Judíos como Griegos, Cristo
potencia de Dios, y sabiduría de Dios”. Note las dos clases
de
"llamadas" implicadas en este texto.
Primero,
el predicar de Pablo sale a todos, tanto a judíos como griegos.
Esto es la llamada general del evangelio. Les ofrece la
salvación a todos a los
que creerán en Cristo crucificado. Pero por lo general cae en
oídos poco
receptivos y es llamado tontería.
Pero
luego, en el segundo lugar, Pablo se refiere a otra clase de
llamada. Él dice que entre los que oyen hay algunos que son
"llamados" de tal manera que ellos ya no consideran la cruz como
tontería
sino como la sabiduría y el poder de Dios. ¿Qué
más puede ser esta llamada sino
la llamada irresistible de Dios de salir fuera de la oscuridad a la luz
de
Dios? Si TODOS los que son llamados en este sentido consideran la cruz
como el
poder de Dios, entonces algo en la llamada debe efectuar la fe. Esta es
la
gracia irresistible.
Es
explicado aún más en 2 Corintio 4:4-6, “El
dios de este siglo cegó los entendimientos de los
incrédulos, para
que no les resplandezca la lumbre del evangelio de la gloria de Cristo,
el cual
es la imagen de Dios… Porque Dios, que mandó que de las
tinieblas
resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros
corazones, para
iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de
Jesucristo”..
Ya
que los hombres son cegados al valor de Cristo, un milagro es
necesitado para que ellos puedan ver y creer. Pablo compara este
milagro con el
primer día de la creación cuando Dios dijo, “Sea
la luz”. Es de hecho una nueva creación, o un nuevo
nacimiento. Esto es lo
que es significado por la llamada eficaz en 1 Corintios 1:24.
Los
ojos de los que son llamados son abiertos por el poder creador
soberano de Dios para que ellos ya no vean la cruz como tontería
sino como el
poder y la sabiduría de Dios. La llamada eficaz es el milagro de
quitar nuestra
ceguera. Esta es la gracia irresistible.
Otro
ejemplo de ello está en Hechos 16:14, donde Lidia escucha la
predicación de Pablo. Lucas dice, “El
corazón de la cual abrió el Señor para que
estuviese atenta á lo que Pablo
decía”. A menos que Dios abra los
corazones, no haremos caso del mensaje del evangelio. Este abrir de
corazón es
lo que significamos por la gracia irresistible.
Otra
manera de describirlo es el "nuevo nacimiento" o nacer
otra vez. Creemos que el nuevo nacimiento es una creación
milagrosa de Dios que
capacita a una persona anteriormente "muerta" para recibir a Cristo y
así ser salvado. Nosotros no creemos que la fe precede y causa
el nuevo
nacimiento. La fe es la evidencia que Dios nos ha engendrado de nuevo. “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo,
es nacido de Dios” (1 Juan 5:1).
Cuándo
Juan dice que Dios da el derecho de llegar a ser los hijos de
Dios a todos los que reciben a Cristo (Juan 1:12), él pasa a
decir que los que
reciben a Cristo “no son engendrados de
sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de
Dios”. En otras palabras, es necesario recibir
a Cristo para llegar a ser un hijo de Dios, pero del nacimiento que
trae a uno
a la familia de Dios no es posible por el albedrío de hombre.
El
hombre está muerto en los delitos y pecados. Él no puede
hacerse
nuevo, ni crear nueva vida en él mismo. Él tiene que
nacer de Dios. Entonces,
con la nueva naturaleza de Dios, él recibe inmediatamente a
Cristo. Los dos
hechos (la regeneración y la fe) son conectados tan
íntimos que en la
experiencia no podemos distinguirlos. Dios nos engendra de nuevo y la
primera
luz trémula de la vida en el niño recién nacido es
la fe. Así que el nacimiento
nuevo es el efecto de la gracia irresistible, porque es un hecho de la
creación
soberana – “ni de voluntad de varón, mas
de Dios”.
** Extracto
tomado de What We Believe About the Five Points of Calvinism
por John Piper &
Bethlehem Baptist
Church Staff