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SECCIÓN II. El Gobierno En General

TODAS LAS COSAS CREADAS ESTÁN TAL DEBAJO EL CONTROL DE DIOS, QUE EL CAMBIO DE ELLAS SUCEDEN SEGÚN Á SU PROPÓSITO. (2 Crónicas 20:6; Salmo 104:4,7,10,13,19,32; Proverbios 16:9; Salmo 76:10; Daniel 4:35; Romanos 8:28; Efesios 1:11).

    Las cosas creadas están operando perpetuamente unas con otras en la relación de la causa y del efecto. Las propiedades y los poderes por las cuales ellas tal operan, se les fue dada a cada una de ellas en su creación, y continuán en el hecho de la preservación. Por lo tanto, síguese que todas las cosas creadas operan sobre cada una, y producen cambios en cada una, por la voluntad y el poder de Dios. Si son dependientes para su existencia, ellas tienen de ser, por sus propiedades y poderes, y, de consecuencia, de sus operaciones.

    El control de Dios sobre todos los eventos que suceden, es abundantemente enseñado en las Escrituras;  lo cual representa el viento (Jonás 4:8), la lluvia (Mateo 5:45), la pestilencia (Levítico 26:25), la abundancia (Génesis 27:28), la hierba (Mateo 6:30), las aves del aire (Mateo 6:26), los cabellos de la cabeza (Mateo 10:30), &c., como objectos de Su providencia.

    Las Escrituras no solo atribuyen los eventos á la mano de Dios que todo dirige, pero lo representan como ordenándolos para el cumplimiento de algún propósito. La hierba crece para que pueda dar alimento (Salmo 104:14). La pestilencia es enviada para que los hombres sean castigados por sus pecados (2 Samuel 24:15). José era enviado á Egipto para preservar la vida de mucha gente (Génesis 45:7). Ni solo hay unos cuantos eventos tales ordenados; pero es dicho, Él "hace todas las cosas según el consejo de su voluntad" (Efesios 1:11). La declaración, "todas las cosas les ayudan á bien" (Romanos 8:28), &c., no podía ser verdad, si el control de Dios no era igualmente extendida a todos los eventos, causándolos para cooperar en el cumplimiento de Su propósito.

    Algunas personas no están dispuestas de atribuír a Dios el cuidado y el manejo de los eventos insignificantes y menudos. Ellos lo consideran debajo de Su dignidad de estár interesado acercas de tales asuntos triviales. Ellos creen en una Providencia General sobre los asuntos del mundo, ejercitado por leyes generales; pero una Providencia Particular, ejercitada sobre cada incidente particular de la vida del hombre, no entra en sus credos. Pero las Escrituras son claras sobre este tema. La caída de un gorrión es un evento muy trivial, no obstante, es afirmado por el Maestro del cielo, que no es sin nuestro Padre celestial. (Mateo 10:29). Si los grandes acontecimientos suceden según leyes generales, es igualmente verdad los pequeños;  y la operación de estas leyes, en el último caso, se debe ser bien entendidos, y controlados tan perfectamente, como en el anterior.  Por otra parte, sucede a menudo, que los acontecimientos muy importantes dependen de otros que son en sí mismos triviales y poco importantes.  Mataron al rey de Israel, (1 Reyes 22:34) y la profesía de Dios referiendose á él fue cumplida, por una flecha tirada en una empresa.  ¡Cuántas circunstancias muy minuciosas deben haber concurrido en este acto!  Que la flecha fue tirada de todo -- que era entonces tirada -- que era exacto así dirigida, y con exacto la fuerza necesaria -- y que no encontró ningún obstáculo en su camino:  todo ésto concurrió, y todo ésto debe de haber estado bajo el control de Él, en cuya mano estaba la vida del rey.  Pues que la  grandeza de Dios permitió que él creara lo más minisculo de Sus obras, así lo permite que Él tome el cuidado de ellos;  y este cuidado está tan fácil y sin distraer a Él, como si Su energía entera fuera dirigida al cuidado y al beneficio de un solo hombre o ángel.

Los objetos de la Providencia de Dios son todas cosas creadas, animadas e inanimadas, racionales e irracionales. Algunos de éstos, como ángeles y hombres, son agentes morales.  Todos los otros, vistos como causar el cambio de cualquier clase, se pueden clasificar juntos como agentes naturales. Con referencia a esta división de las agencias bajo Su control, el gobierno de Dios se puede dividir en natural y moral.

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