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ESTABLECIDO EN LA GRACIA DE DIOS
HEBREOS 13:8-10
Por Pastor Bill Parker
Reign of Grace Media Ministries

Traducido por Lasaro Flores
Ministerio Todo De Gracia


    Una cosa que es claramente revelada y establecida en la Palabra de Dios es el hecho que si algún pecador ha de ser salvado, recobrado, y traído en comunión con Dios, tiene que ser por la gracia soberana y libre de Dios. Si no, ningún pecador será salvado. La Biblia lo dice muy claro en Efesios 2:8-9 -- "Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios: No por obras, para que nadie se gloríe". La problema es que por la naturaleza no conocemos lo que la gracia realmente es. Por la naturaleza, somos tan auto-justos que todo lo que sabemos es que la salvación en alguna manera está condicionada sobre nosotros mismos. Por la naturaleza pensamos tan altos de nosotros mismos que insistimos en la salvación por las obras en alguna manera, a algún grado y en alguna etapa. Y Satanás es tan sutil, y nosotros por la naturaleza tan ignorantes y engañados, que creamos un sistema diestramente disfrazado de una religión de obras y le llamamos la salvación por gracia.

    Pero Dios no nos deja en las oscuras. Claramente y frecuentemente Él en Su Palabra nos enseña la diferencia. Él nos dice para que Él sea honrado y glorificado en la salvación de un pecador, y que Su ley y justicia tiene que ser satisfecha. Él nos dice que Su ley y justicia no puede ser satisfecha por cualquier cosa que un pecador haga, o por cualquier cosa hecha en el pecador (Romanos 3:19-20). Él nos dice que para ser salvos necesitamos una justicia que no podemos producir. Dios también nos revela en Su Evangelio cómo Él en la gracia y misericordia a ordenado a Su Hijo unigénito, al Señor Jesucristo, en ser el Representante y Substituto de un pueblo, un gran número escogido de la raza caída de Adán, y condicionó toda la salvación de ellos sobre Cristo. Él envió a Cristo al mundo para que se encarnará y obedeciera la ley por ellos y padeciera la pena completa por sus pecados. Él envió a Cristo para establecer una justicia que demandara la salvación eterna y la gloria final de todos quienes Él representó.

    En este Evangelio, Dios prometió en salvar a cada pecador que viene a Él para salvación basada en la justicia que Cristo estableció. Él manda a todos que oyen que crean en Cristo y se arrepientan de las obras malas. Él prohibe a todos que lo oyen en pensar que cualquier otra cosa los puede salvar, guardarlos, o traerlos al cielo. Él nos enseña que la gracia verdadera es la salvación condicionada no en el pecador sino en Cristo. La gracia verdadera es el hecho que Cristo por si mismo cumplió esas condiciones y estableció una justicia que demanda toda la gracia aquí y toda la gloria después. La gracia verdadera es el hecho que todos  los que están en Cristo no tienen que ganar a lo menos del favor y las bendiciones de Dios. En hecho, es incredulidad y legalismo en tratarlo de hacerlo así. La gracia verdadera nos muestra como Cristo ganó para nosostros todas las bendiciones espirituales en los lugares celestiales (Efesios 1:3). En Hebreos 13:9 Pablo le dice a estos creyentes que es una buena cosa tener nuestros corazones establecidos con gracia. Es una cosa mala, una cosa impía, que nuestros corazones sean establecidos en cualquier otra manera que con gracia. Dios nos muestra la realidad de la gracia y establece nuestros corazones con la gracia con iluminar nuestros pensamientos con Su verdad, el Evangelio y las doctrinas de gracia.

I. EL FUNDAMENTO DE TODA GRACIA (13:8) -- "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos".

    El apóstol había estado exhortando a estos creyentes en perseverar en la fe, en obedecer los mandamientos de Dios, en ser diligentes en la adoración, las buenas obras, la obediencia, el amor, la devoción, y en el apoyo del Evangelio y de aquellos quien lo predicaban. La obedeciencia, en y de si misma, no es el asunto. No hay ningún argumento de que el pueblo de Dios ha de ser obediente, moral, dedicado, y bondadoso. El asunto tiene que ver con el fundamento, la razón, y el motivo nuestro para la obediencia. Aquí él nos enseña que el único fundamento y motivo correcto de la obediencia aceptable es la obra y el carácter inmutable del Señor Jesucristo, el Fiador y Mediador nuestro. Nosotros quienes estamos en Cristo, quienes tenemos Su justicia imputada a nosotros, quienes confiamos en Él para toda nuestra salvación, estamos en un estado eterno e inmutable de justificación, bendición, y salvación, basado solo en Su justicia.

    Todo acercas de la conducta y el carácter nuestra en nosotros muda, pero Cristo nunca cambia, y nosotros quienes estamos en Él somos ciertos en ser glorificados basado solo en Sus méritos. El amor, la obediencie, la diligencia, la dedicación, y aun la moralidad nuestra, a tiempos muda. Gracias a Dios que la gloria final nuestra no está condicionado en nosotros. No hay posibilidad de condenación en Cristo por causa de nuestros pecados porque todos los que están en Él son "muertos al pecado" (Romanos 6:1ff.; 8:1). La ley no me puede maldecir o demandar alguna obediencia para salvarme, guardar mi salvación, o para hacerme apto, calificado, o cierto para el Cielo (Romanos 7:4). En el Cristo inmutable, basado solo en Su justicia, los creyentes son completamente absolvidos y perdonados de todo pecado, completamente aptos y santos para la presencia de Dios, y completamente titulados para la herencia total de la gracia (Colosenses 2:9-10).

II. EL CORAZÓN ESTABLECIDO CON GRACIA (13:9) -- "Porque buena cosa es afirmar el corazón en la gracia".

    "Doctrinas diversas y extrañas" se refieren a diferente doctrinas que son ajenas al Evangelio de gracia. Esto se refiere a cualquier doctrina, no importa que tan bien se oye, que contradice la posición del creyente en Cristo basado solo en Su justicia. La advertencia aquí es para que los creyentes nos sean llevados por doquiera de todo viento de doctrinas que produzcan incertidumbres en nuestros pensamientos en cuanto al hecho de que somos muertos al pecado y muertos a la ley -- completos en Cristo. Él les está diciendo que han de evitar el legalismo o cualquier noción que la salvación o cualquier parte de ella puede ser perdida o hecha más cierta basado en cualquier otra cosa que en la justicia imputada de Cristo. Cualquier noción que alguna parte de la salvación es condicionada en el pecador es una salvación de obras y opuesto a la gracia, opuesto al Evangelio, y opuesto a la libertad que tenemos en Cristo (Gálatas 5:1-4).

    El "corazón" es el pensamiento, los afectos, y el albedrío. Siendo llevados por doquiera y siendo establecidos ambos son hechos del pensamiento y del entendimiento por donde los pecadores son engañados por Satanás en pensar que la salvación o alguna parte de ella es condicionada en ellos mismos, o pecadores son convencidos por Dios que toda la salvación es condicionada solo en Cristo. Dios usa el Evangelio y las doctrinas de gracia para convencernos e establecernos en Su gracia:
 

    Hay versículos en la Biblia que nos dice que "el que quiere" puede venir (Apocalipsis 22:17),  y esto es verdad. Lee (Romanos 10:13; Juan 6:37). Estas escrituras no niegan la doctrina de la depravación total y de la inhabilidad total. Simplemente ellas nos dicen que Dios salvará a cualquier que venga a Él apelando la justicia de Cristo. La problema es que por la naturaleza, de nuestro propio libre albedrío, no venimos de estas manera. Dios nos tiene que hacer dispuestos para aplicar Su verdad a nuestras mentes. Ahora, si negamos la depravación total y hacemos la salvación condicionada en el pecador, entonces negamos la gracia. La depravación total nos establece en la gracia porque no nos deja a donde ir sino a Cristo por toda la salvción según la misericordia y la gracia de Dios.
      Ahora, si Dios deja la salvación al libre albedrío del hombre, entonces nadie será salvo. Eso no es gracia. ¿Qué hace al pecador pensar que él escogería el camino de Dios y otro no lo haría? Esto es porque él piensa que él es mejor que aquel que no escogió a Dios. Esto es la auta-justicia. ¿Pero qué si realizamos que ninguno de nosostros de nuestra parte escogiéramos a Dios? Entonces, ¿dónde nos dejaría? Esto nos deja a la misericordia de la gracia de Dios, y Él lo ha revelado en Su Evangelio y te manda que lo creeas. Si lo rehusas, no tienes a nadie a quien culpar sino a ti mismo.
      La expiación universal nos deja en creer que la justicia y la sangre de Cristo, en y de si misma, no hacen ninguna diferencia, porque dice que Él murió por aquellos en el infierno como tanto por los que están en el cielo. Ultimamente, deja la salvación en las manos del pecador impío, quien no tiene el temor de Dios delante de sus ojos. Eso condenaría a todos de nosotros. Los pasajes de Escritura que usan la palabra todo y cada no enseñan una expiación universal (Hebreos 2:9ff.). ¿Qúe es lo que establece nuestros corazones con gracia?
      Es cierto que el hombre por la naturaleza rehusará en creer y resistirá el Espíritu Santo (Hechos 7:51). Este el llamamiento general del Evangelio. Pero, ¿por qué lo rehusan los pecadores? No es porque no tienen las facultades del pensamiento y el razonamiento y el albedrío. La gente pueden escoger lo que quieren. Pero por la naturaleza no queremos la salvación en la manera de Dios de manera que Él sea glorificado, Cristo exaltado, y excluír la jactancia de nosotros mismos. Aquellos quienes creen que la fe de ellos hace la diferencia, el escoger de ellos, ¿cúal  establece nuestros corazones con gracia?
      El corazón establecido tiene que ver con una persona quien está asegurado de la salvación. Mucha gente tiene la seguridad de la salvación hasta cierto grado u otro. Esta seguridad, en y de si misma, no es el asunto principal. El asunto principal es -- ¿QUÉ ES EL FUNDAMENTO DE TU SEGURIDAD? Si tu fundamento de seguridad no es la gracia de Dios en Cristo, entonces tu seguridad es presunción. Tu corazón no está establecido con la gracia hasta que te veas tu mismo muerto al pecado y muerto a la ley. En tanto que veas alguna posibilidad de condenación basado en tus pecados, o cualquier esperanza de seguridad, de gloria, o galardón, basado en tu obediencia, tu corazón no está establecido con gracia. El pueblo de Dios persevera en creyendo que la gloria final de ellos esta cierta basada en la justicia de Cristo.

    Las "viandas" aquí se refieren a las obras de la ley o cualquier otra cosa que los hombres por la naturaleza piensan que hace la diferencia entre ser salvo o perdido, ser santo o no santo, ser aptos o no ser aptos, ser cierto o no ser cierto. Cualquier noción de alguna parte de la salvación, incluyendo la seguridad de la gloria final basada en cualquier cosa que la justicia imputada de Cristo es opuesto al Evangelio, opuesto a la gracia, y opuesto a la libertad que tenemos en Cristo (Gálatas 5:1-3). Los creyentes no han de permitir que nadie los traiga a tal esclavitud. Los creyentes no han de ser echados por dondequiera con estas cosas que traen incertidumbres a nuestros pensamientos. Somos mandados en tener nuestros corazones establecidos en la gracia. Y cualquier doctrina que sirva ese propósito es buena.

III. EL JUICIO DE GRACIA (13:10) -- "Tenemos un altar, del cual no tienen facultad de comer los que sirven al tabernáculo".

    Aquí se nos dice que no debemos hablar paz a cualquiera quien busque la salvación o alguna parte de ella por las obras de la ley, basado en cualquier otra cosa que los méritos de Cristo. Nuestro altar es Cristo. Todos quienes lo rechazan, quienes no están sometidos a Su justicia, no tienen derechos o privilegios en nuestro altar. Están perdidos y las obras suyas son impías. No podemos tener comunión con ellos (Gálatas 6:14-16; 2 Juan 9-11). En este sentido tenemos que seguir a Cristo y ser separados del mundo, aun aunque nos traiga el aborrecimiento de ellos (Hebreos 13:11ff.). Pero nuestros corazones tienen que ser establecidos con la gracia.

En cuanto a la carga que esto llevará o animará a la gente a pecar o en ser afables o ociosos en la batalla contra el pecado, no está de acuerdo la Biblia -- Hebreos 10:18-25.