A continuar, es muy importante que tenemos presente
que tratamos con el estado y la condición espirituales del
hombre; y la razón
que debemos hacer eso es porque somos tan propensos a tratar de
racionalizar lo
qué el hombre es como pecador.
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Hay
una tendencia, aunque creemos y confesamos que el
hombre es un pecador, mas porque el hombre puede ser una persona muy
moral, e
incluso religioso, como indicado antes, para reclamar que hay
algún "bien"
en el hombre, y así que es capaz de hacer alguna "rectitud" que
lo
justificará ante Dios. Que esto es verdad es probado por lo que
muchas
religiones y por algunos en la cristiandad creen y enseñan con
respecto a esto.
Es decir, ellos reclaman que a pesar de ser pecadores, el hombre no ha
caído
hasta el punto que ellos son totalmente incapaces de hacer algo para su
eterno
bien; y así que ellos insistirán que el hombre pecador pueda trabajar, y debe
de trabajar para su salvación. Por lo tanto, ellos dicen, la
prueba de esto son
las "buenas obras" que cualquiera hace, incluso si ellos no sean un
cristiano. Pero, ¿qué ha dicho Dios acerca del hombre en
cuanto a Él?>
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Previamente hemos mirado a varias Escrituras que prueban
la Depravación Total del Hombre; y por supuesto, por la
Depravación Total del
Hombre significamos que cada facultad y la constitución entera
del Hombre está
bajo el poder del pecado de modo que su naturaleza es totalmente
pecaminosa de
manera que "todos nosotros somos
como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y
caímos
todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como
viento"
(Isaías 64:6) y todas nuestras vidas consiste en añadir "pecado á pecado" (30:1). Sé que
habrá ésos que se
opondrán vehementemente á esta verdad porque o ellos
creen que el Hombre nace
sin una naturaleza pecadora, o el Hombre nace con un "libre
albedrío"
que los permite a escoger entre pecar y no pecar. Eso, por supuesto, es
negar
el obvio; porque si el Hombre es tal como ellos fingen que el Hombre
es, ¿por
qué peca el Hombre? ¿Por qué, entonces, no se
queda el Hombre "impecable"
si ellos nacen sin una naturaleza pecadora; o por qué no
"escogen" de
parar el pecar para su bien? La respuesta es muy clara: Hay un poder en
el
Hombre que no sólo lo previene de no pecar, pero también
lo hace pecar; y ese
poder es ningún otro que el PECADO que ha corrompido totalmente
su naturaleza.>
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Ahora, habiendo dicho eso, vamos hacer algunas
declaraciones con respecto a esta doctrina; y en hacer esto, que seamos
capacitados a ver no sólo nuestro estado desesperado, pero
también nuestra
incapacidad total para hacer algo acerca de ello, si no por la Gracia
Libre y
Soberana de Dios que nos es dada en Su Hijo precioso, el Señor
Jesucristo.
También, que le agrade al "Dios de
toda gracia" (1 Pedro 5:10) mostrarnos que toda nuestra esperanza
de
salvación reposa y depende absolutamente SOLO en Él para
que nuestra “fe y esperanza sea en Dios"
(1:21). Es sólo como nos vemos por la luz de la Palabra Santa de
Dios que
podemos ver nuestra necesidad desesperada, no sólo de la Gracia
de Dios, pero
también de Alguien quien verdaderamente nos puede salvar. La
doctrina de la
Depravación Total del Hombre nos mostrará, entonces, que
si deberemos ser librados
del Amor del Pecado, de la Pena del Pecado, del Poder del Pecado, y
finalmente
de la Presencia del Pecado (La Salvación Cuádruplo de
Arturo W. Pink), tenemos
que apartar la mirada de nosotros mismos y ponerla en Aquél
quien es "grande para salvar" (Isaías
63,1).>
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La primera
declaración que hacemos de esta doctrina es que no es
simplemente que el Hombre
ha caído a un cierto punto y todavía esta colgando de un
hilo de la destrucción
total. No, el Hombre ha caído totalmente en el pecado; y debido
a esto, TODO
del Hombre es caído que absolutamente no hay alguna cosa del
Hombre que es
exento de la Depravación Total. Cada uno y cualquiera de
nosotros nace en esta
condición, no sólo porque hemos sido concebidos en el
pecado (Salmos 51:5),
pero también "por la desobediencia
de un hombre (es decir, Adán) los
muchos (de la raza humana) fueron
constituidos pecadores" (Romanos 5:19). En otras palabras, a causa
del
pecado de Adán toda la raza humana se colocó
permanentemente en lugar, o
designado, como pecadores. Toda la moralidad, la religión, la
educación, o las
filosofías no nos pueden levantar de nuestro estado caído
una jota. En nuestro
estado natural como nacido en este mundo todos nosotros estamos en el
fondo en
el hoyo de la corrupción, de modo que cuando Dios mira hacia
abajo sobre la
raza humana Él ve que “todos declinaron, juntamente se han corrompido: No hay
quien haga bien, no hay ni siquiera uno” (Salmos 14:3).>
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En el segundo
lugar, declaramos que la Depravación Total del Hombre muestra
que el Hombre
está espiritualmente muerto, es decir, no tiene vida espiritual
de todo porque
él esta “ajeno de la vida de Dios"
(Efesios 4:18). Es decir, el Hombre ya no más participa de la
Vida de Dios y está
enajenado de ella a causa del pecado. Por eso se dice del hombre
natural al
nacer en este mundo como estando "muerto
en delitos y pecados" (2:1,5). Como tales, todos nosotros somos
"abortos" espiritualmente de la matriz porque el espíritu de la
vida
que fue dada a Adán se perdió cuando él
pecó, y de eso al momento de la
concepción nosotros estamos muertos en el pecado. Entonces, eso
quiere decir
que estando espiritualmente muerto, todo lo que sale de nosotros es
nauseabundo
y ofensivo a Dios; porque, "¿Quién
hará limpio de inmundo?
Nadie" (Job 14:4). Sí, se puede decir de nosotros como el
Señor Jesús
dijo a las personas religiosas en Su día: "Sois
semejantes á sepulcros blanqueados, que de fuera, á la
verdad, se muestran
hermosos, mas de dentro están llenos de huesos de muertos y de
toda
suciedad" (Mateo 23:27). ¡Eso es lo que significa estar
espiritualmente muerto!>
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En la tercera
declaración que hacemos de la Depravación Total del
Hombre es que el Hombre
odia a Dios y no quiere nada que ver con Él. Ahora, es verdad
que el Hombre en
su estado natural quizás sea religioso, como eso es muy obvio, y
reclamar que
él ama a su "dios", pero la Palabra de Dios nos dice
diferentemente;
porque Romanos 1:30 dice que el Hombre por su naturaleza pecadora es "aborrecedor de Dios" (Romanos
1:30), y "dicen pues á Dios:
Apártate de nosotros, Que no queremos el conocimiento de tus
caminos. ¿Quién es
el Todopoderoso, para que le sirvamos? ¿Y de qué nos
aprovechará que oremos á
él?” (Job 21:14,15). Es imposible para el Hombre en su
estado natural, el
cual es depravado totalmente, "amar…al
Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de
toda tu mente, y de
todas tus fuerzas" (Marcos 12:30). Debido a nuestra naturaleza
pecadora, no hay amor para Dios en nosotros para amarle; y por
supuesto, no hay
un deseo en nosotros para servirle y para vivir para El. Si puedo ser
bravo en
decir esto: Somos como "el
necio" que "dijo…en su
corazón: No hay Dios" (Salmos 14:1); o como ésos en
Salmos 10:4 – "El malo, por la altivez de su rostro, no busca á Dios: No hay Dios en todos sus
pensamientos".>
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Pero luego en la cuarta
declaración que hacemos es que el Hombre en su
Depravación Total está en la
esclavitud del pecado; porque “todo aquel
que hace pecado, es siervo (esclavo)
de pecado" (Juan 8:34). Compare Romanos 6:20. Es decir, el Hombre
es
un esclavo del pecado, y el Pecado es su amo. Esto significa que el
TODO del
Hombre está bajo su poder; por lo tanto, no hay una parte del
Hombre que pueda
reclamar de ser libre de sus cadenas, y como tal no es "libre" para
hacer cualquier otra cosa que pecar. ¡Qué expresión
horrible de nuestra
condición es la de Isaías 64:6,7 donde leemos que "todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras
justicias
como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja,
y nuestras maldades nos llevaron como viento.
Y nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para tenerte…”! ¡Pero lo que es peor es que no podemos
librarnos no nosotros mismos de esta esclavitud! ¡Así como
un esclavo es
totalmente atado a su amo, así somos nosotros como pecadores
totalmente atados
á pecar!>
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En el quinto
lugar, declaramos que la Depravación Total del Hombre nos hace "del mundo" (compare Juan
17:6); y a causa de eso amamos "al
mundo," y "las cosas que
están en el mundo" (1 Juan 2:15) y andamos "conforme
á la condición de este mundo" (Efesios 2:2).
Ahora, el "mundo" aquí no significa en el sentido físico
perteneciendo como al globo terrestre y todos sus habitantes, inclusive
la raza
humana como tal, si no a ese "sistema" que es opuesto a Dios y en
contraste
directo al cielo. Cuándo nosotros nacemos en este mundo, no
sólo somos en el
sentido físico, pero también nosotros lo entramos como
enemigos de Dios; porque
como dice Santiago 4:2 que "la
amistad del mundo es enemistad con Dios". Ya ven, en nuestro estado
natural NO somos ciudadanos del Reino de Dios y del cielo. Nuestra
ciudadanía
es de este mundo, y nuestra lealtad y los deseos son para él.
Nosotros lo
defenderemos con toda nuestra alma y estaremos dispuestos a perderlo
para ganar
el mundo. Compare Mateo 16:26. ¡El TODO del Hombre es engranado a
esa meta,
inclusive su voluntad!>
(SERÁ
CONTINUADO EN LA PRÓXIMA EDICIÓN)