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LA DOCTRINA DE LA DEPRAVACIÓN TOTAL DEL HOMBRE

La Soberanía de Dios "demanda" la Responsabilidad del Hombre. Es decir, porque Dios es Soberano, Él tiene todo derecho de "demandar" la Responsabilidad del Hombre á Él simplemente en la base de que Él es su Creador; y como tal Él puede ordenar lo que hacer y lo que no hacer. Sé que para algunas personas, incluyendo cristianos, esto quizás suene demasiado duro; no obstante, somos recordados que "tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y le puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto comerás; Mas del árbol de ciencia del bien y del mal no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás” (Génesis 2:15-17). Luego más adelante somos recordados que “el fin de todo el discurso oído es este: Teme á Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre(Eclesiastés 1:20); y que somos "inexcusables" por nuestra desobediencia (Romanos 1:20).

Pero debido a la Caída del Hombre en el Huerto de Edén, él ha llegado a ser totalmente incapaz de obedecer a Dios y mantener Sus mandamientos; así que aunque Dios sea todavía Soberano y el Hombre es todavía Responsable á Dios, mas porque el hombre esta ahora espiritualmente muerto en el pecado, el hombre no puede, y no tiene deseo á, obedecer a Dios, para servirle, para vivir para El, para amarle, y de hacer nada para agradarle. Toda facultad, y la constitución entera, del Hombre esta ahora bajo el poder del pecado de modo que su naturaleza es sólo pecaminoso hasta al punto que “la intención de la carne (la naturaleza pecaminosa) es enemistad contra Dios; porque no se sujeta á la ley de Dios, ni tampoco puede. Así que, los que están en la carne (la naturaleza pecaminosa) no pueden agradar á Dios" (Romanos 8:7, 8). El hombre es depravado totalmente en su ser entero, de modo que no hay absolutamente nada en el todo del hombre que es exento del pecado. Esto veremos al progresar por este estudio.


Ahora, ¿qué queremos significar por la Depravación Total de Hombre? Bueno, simplemente esto como indicado antes: Toda facultad, y la constitución entera, del Hombre, esta ahora bajo el poder del pecado de modo que su naturaleza es sólo pecaminosa de modo que todo lo él puede hacer es el pecado, por mucho que sea moral o religioso. Pero entiende esto, que aunque el hombre sea depravado totalmente en su naturaleza, 1)  esto no significa que él es incapaz de hacer aquello lo que es moralmente bueno en el nivel horizontal, es decir, en una relación de hombre a hombre. Pero en una relación de hombre a Dios "no hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno" (Romanos 3:12). También, 2) no significa que el hombre es tan malvado como el diablo o como cualquiera de los demonios (aunque parezca que hay ésos que parecen ser tal); no obstante, el hombre puede ser muy malo y malvado hasta cierto punto, mientras algunos pueden ser peores que los otros. Pero cuando Dios mira la humanidad se dice que “Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Por ver si había algún entendido, Que buscara á Dios. Todos declinaron, juntamente se han corrompido: No hay quien haga bien, no hay ni siquiera uno" (Salmo 14:2, 3). Además, 3) no significa que el hombre no puede llegar a ser religioso, profesar aún la cristiandad. De hecho, podemos decir que hay muchos en las iglesias que están todavía en su naturaleza totalmente depravada que se pueda decir de ellos que tienen una "apariencia de piedad (es decir, de la cristiandad), mas habiendo negado la eficacia (de la vida de Cristo Jesús) de ella” (2 Timoteo 3:5) y " profésense conocer á Dios; mas con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados para toda buena obra" (Tito 1:16). Por supuesto, podríamos decir más con respecto al significado de la Depravación Total del Hombre, pero permitimos que sea suficiente para ahora.


Vamos a considerar algunas Escrituras que demuestran claramente la Depravación Total del Hombre: Primero, miraremos a Génesis 6:5 – " Y vio Jehová que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal". Note lo que Dios vio en la humanidad que era la razón por la abundancia de la "maldad" y la "depravación" en la tierra; y era " que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal". Literalmente, significa "que cada, cualquiera, todo, lo entero de todas las concepciones, o los propósitos de las artimañas, es decir las intenciones y los planes del corazón eran meramente malos o perversos el día entero, es decir, cada, cualquiera, y todo el día". Eso, amado, es verdad de cada individuo que nace en este mundo, con la excepción del Señor Jesucristo. El hombre no tiene que ser enseñado a cómo pecar: Ellos pecarán a causa de lo que ellos son desde la concepción. David dice: "He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre" (Salmo 51:5). Por eso Dios puede decir del hombre: "Enajenáronse los impíos desde la matriz; Descarriáronse desde el vientre, hablando mentira” (58:3); y en Isaías Él dice: "Porque sabía que desleal habías de desobedecer, por tanto te llamé rebelde desde el vientre" (48:8). Entonces porque "engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso" (Jeremías 17:9), lo siguiente saldrá de él como el Señor Jesús mismo nos dice: "Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, Los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, las desvergüenzas, el ojo maligno, las injurias, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre” (Marcos 7:21-23).


No hay ninguna exención cualesquiera de esta depravación terrible y total del hombre, sino como notado antes que sólo el Señor Jesucristo como Hombre no nació con una naturaleza pecadora; pero por el otro lado, cada uno de nosotros somos acusados de una maldad total que si no era por la Gracia Libre y Soberana de Dios, absolutamente no hubiera esperanza para cualquiera de nosotros, ¡no importa qué religioso o moral pretendemos de ser! El apóstol Pablo nos dice en capítulo 3 de Romanos: "Porque ya hemos acusado á Judíos y á Gentiles, que todos están debajo de pecado. Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque á Dios; Todos se apartaron, á una fueron hechos inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno: Sepulcro abierto es su garganta; Con sus lenguas tratan engañosamente; Veneno de áspides está debajo de sus labios; Cuya boca está llena de maledicencia y de amargura; Sus pies son ligeros á derramar sangre; Quebrantamiento y desventura hay en sus caminos; Y camino de paz no conocieron: No hay temor de Dios delante de sus ojos" (vv.9-18). No hay manera de escapar esta verdad humilladora y marchitadora de la soberbia que "todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento" (Isaías 64:6). De hecho, según este mismo profeta él nos dice que Dios dice de nosotros: "Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa ilesa, sino herida, hinchazón y podrida llaga: no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite" (1:6). Tenemos que gritar con los leprosos, "¡Inmundo! ¡Inmundo!" (Levíticos 13:5).


Quizás algún lector se ofenderá con lo anterior, reclamando que esto no es tal con ellos; especialmente si se comparan a sí mismos con otros. Es verdad, quizás seas capaz de decir con el Fariseo, quien
en pie “oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; Ayuno dos veces á la semana, doy diezmos de todo lo que poseo" (Lucas 18:11, 12). Otros quizás te vean como una persona muy "buena" y moral; y quizás "un cristiano muy bueno"; pero, no estamos estudiando acercas de lo que el hombre dice qué somos, pero lo que Dios dice lo qué somos; y eso es que somos pecadores totalmente depravados delante de Él; y ¿saben qué? No le podemos engañar; porque, “¿No demandaría Dios esto? Porque él conoce los secretos del corazón" (Salmo 44:21). Por el otro lado, cuando Dios nos muestra lo que somos ante Él, eso nos llevará a una urgencia de buscar el perdón de Dios por nuestra maldad, que es ejemplificado por el publicano: "Mas el publicano estando lejos no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que hería su pecho, diciendo: Dios, sé propició á mí pecador" (Lucas 18:13). Son solos aquellos que buscan una operación de corazón de Dios, que pueden ser librados de su Depravación Total y de las consecuencias de ello. Por eso es de la importancia suprema que sabemos lo que somos ante Dios porque es aquel con la lepra incurable del pecado que vendrá para ser limpiado: "He aquí un hombre lleno de lepra, el cual viendo á Jesús, postrándose sobre el rostro, le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Entonces, extendiendo la mano, le tocó diciendo: Quiero: sé limpio. Y luego la lepra se fué de él" (Lucas 5:12, 13). Por eso es por qué la Muerte Expíadora y la Resurrección del Señor Jesucristo es LA UNICA ESPERANZA para un pecador Totalmente Depravado.

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A continuar, es muy importante que tenemos presente que tratamos con el estado y la condición espirituales del hombre; y la razón que debemos hacer eso es porque somos tan propensos a tratar de racionalizar lo qué el hombre es como pecador.

<>Hay una tendencia, aunque creemos y confesamos que el hombre es un pecador, mas porque el hombre puede ser una persona muy moral, e incluso religioso, como indicado antes, para reclamar que hay algún "bien" en el hombre, y así que es capaz de hacer alguna "rectitud" que lo justificará ante Dios. Que esto es verdad es probado por lo que muchas religiones y por algunos en la cristiandad creen y enseñan con respecto a esto. Es decir, ellos reclaman que a pesar de ser pecadores, el hombre no ha caído hasta el punto que ellos son totalmente incapaces de hacer algo para su eterno bien; y así que ellos insistirán que el hombre pecador pueda trabajar, y debe de trabajar para su salvación. Por lo tanto, ellos dicen, la prueba de esto son las "buenas obras" que cualquiera hace, incluso si ellos no sean un cristiano. Pero, ¿qué ha dicho Dios acerca del hombre en cuanto a Él? <> 

Previamente hemos mirado a varias Escrituras que prueban la Depravación Total del Hombre; y por supuesto, por la Depravación Total del Hombre significamos que cada facultad y la constitución entera del Hombre está bajo el poder del pecado de modo que su naturaleza es totalmente pecaminosa de manera que "todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento" (Isaías 64:6) y todas nuestras vidas consiste en añadir "pecado á pecado" (30:1). Sé que habrá ésos que se opondrán vehementemente á esta verdad porque o ellos creen que el Hombre nace sin una naturaleza pecadora, o el Hombre nace con un "libre albedrío" que los permite a escoger entre pecar y no pecar. Eso, por supuesto, es negar el obvio; porque si el Hombre es tal como ellos fingen que el Hombre es, ¿por qué peca el Hombre? ¿Por qué, entonces, no se queda el Hombre "impecable" si ellos nacen sin una naturaleza pecadora; o por qué no "escogen" de parar el pecar para su bien? La respuesta es muy clara: Hay un poder en el Hombre que no sólo lo previene de no pecar, pero también lo hace pecar; y ese poder es ningún otro que el PECADO que ha corrompido totalmente su naturaleza.
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Ahora, habiendo dicho eso, vamos hacer algunas declaraciones con respecto a esta doctrina; y en hacer esto, que seamos capacitados a ver no sólo nuestro estado desesperado, pero también nuestra incapacidad total para hacer algo acerca de ello, si no por la Gracia Libre y Soberana de Dios que nos es dada en Su Hijo precioso, el Señor Jesucristo. También, que le agrade al "Dios de toda gracia" (1 Pedro 5:10) mostrarnos que toda nuestra esperanza de salvación reposa y depende absolutamente SOLO en Él para que nuestra “fe y esperanza sea en Dios" (1:21). Es sólo como nos vemos por la luz de la Palabra Santa de Dios que podemos ver nuestra necesidad desesperada, no sólo de la Gracia de Dios, pero también de Alguien quien verdaderamente nos puede salvar. La doctrina de la Depravación Total del Hombre nos mostrará, entonces, que si deberemos ser librados del Amor del Pecado, de la Pena del Pecado, del Poder del Pecado, y finalmente de la Presencia del Pecado (La Salvación Cuádruplo de Arturo W. Pink), tenemos que apartar la mirada de nosotros mismos y ponerla en Aquél quien es "grande para salvar" (Isaías 63,1).
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La primera declaración que hacemos de esta doctrina es que no es simplemente que el Hombre ha caído a un cierto punto y todavía esta colgando de un hilo de la destrucción total. No, el Hombre ha caído totalmente en el pecado; y debido a esto, TODO del Hombre es caído que absolutamente no hay alguna cosa del Hombre que es exento de la Depravación Total. Cada uno y cualquiera de nosotros nace en esta condición, no sólo porque hemos sido concebidos en el pecado (Salmos 51:5), pero también "por la desobediencia de un hombre (es decir, Adán) los muchos (de la raza humana) fueron constituidos pecadores" (Romanos 5:19). En otras palabras, a causa del pecado de Adán toda la raza humana se colocó permanentemente en lugar, o designado, como pecadores. Toda la moralidad, la religión, la educación, o las filosofías no nos pueden levantar de nuestro estado caído una jota. En nuestro estado natural como nacido en este mundo todos nosotros estamos en el fondo en el hoyo de la corrupción, de modo que cuando Dios mira hacia abajo sobre la raza humana Él ve que “todos declinaron, juntamente se han corrompido: No hay quien haga bien, no hay ni siquiera uno” (Salmos 14:3).
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En el segundo lugar, declaramos que la Depravación Total del Hombre muestra que el Hombre está espiritualmente muerto, es decir, no tiene vida espiritual de todo porque él esta “ajeno de la vida de Dios" (Efesios 4:18). Es decir, el Hombre ya no más participa de la Vida de Dios y está enajenado de ella a causa del pecado. Por eso se dice del hombre natural al nacer en este mundo como estando "muerto en delitos y pecados" (2:1,5). Como tales, todos nosotros somos "abortos" espiritualmente de la matriz porque el espíritu de la vida que fue dada a Adán se perdió cuando él pecó, y de eso al momento de la concepción nosotros estamos muertos en el pecado. Entonces, eso quiere decir que estando espiritualmente muerto, todo lo que sale de nosotros es nauseabundo y ofensivo a Dios; porque,  "¿Quién hará limpio de inmundo? Nadie" (Job 14:4). Sí, se puede decir de nosotros como el Señor Jesús dijo a las personas religiosas en Su día: "Sois semejantes á sepulcros blanqueados, que de fuera, á la verdad, se muestran hermosos, mas de dentro están llenos de huesos de muertos y de toda suciedad" (Mateo 23:27). ¡Eso es lo que significa estar espiritualmente muerto!
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En la tercera declaración que hacemos de la Depravación Total del Hombre es que el Hombre odia a Dios y no quiere nada que ver con Él. Ahora, es verdad que el Hombre en su estado natural quizás sea religioso, como eso es muy obvio, y reclamar que él ama a su "dios", pero la Palabra de Dios nos dice diferentemente; porque Romanos 1:30 dice que el Hombre por su naturaleza pecadora es "aborrecedor de Dios" (Romanos 1:30), y "dicen pues á Dios: Apártate de nosotros, Que no queremos el conocimiento de tus caminos. ¿Quién es el Todopoderoso, para que le sirvamos? ¿Y de qué nos aprovechará que oremos á él?” (Job 21:14,15). Es imposible para el Hombre en su estado natural, el cual es depravado totalmente, "amar…al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente, y de todas tus fuerzas" (Marcos 12:30). Debido a nuestra naturaleza pecadora, no hay amor para Dios en nosotros para amarle; y por supuesto, no hay un deseo en nosotros para servirle y para vivir para El. Si puedo ser bravo en decir esto: Somos como "el necio" que "dijo…en su corazón: No hay Dios" (Salmos 14:1); o como ésos en Salmos 10:4 – "El malo, por la altivez de su rostro, no busca á Dios: No hay Dios en todos sus pensamientos".
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Pero luego en la cuarta declaración que hacemos es que el Hombre en su Depravación Total está en la esclavitud del pecado; porque “todo aquel que hace pecado, es siervo (esclavo) de pecado" (Juan 8:34). Compare Romanos 6:20. Es decir, el Hombre es un esclavo del pecado, y el Pecado es su amo. Esto significa que el TODO del Hombre está bajo su poder; por lo tanto, no hay una parte del Hombre que pueda reclamar de ser libre de sus cadenas, y como tal no es "libre" para hacer cualquier otra cosa que pecar. ¡Qué expresión horrible de nuestra condición es la de Isaías 64:6,7 donde leemos que "todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. Y nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para tenerte…”! ¡Pero lo que es peor es que no podemos librarnos no nosotros mismos de esta esclavitud! ¡Así como un esclavo es totalmente atado a su amo, así somos nosotros como pecadores totalmente atados á pecar!
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En el quinto lugar, declaramos que la Depravación Total del Hombre nos hace "del mundo" (compare Juan 17:6); y a causa de eso amamos "al mundo," y "las cosas que están en el mundo" (1 Juan 2:15) y andamos "conforme á la condición de este mundo" (Efesios 2:2). Ahora, el "mundo" aquí no significa en el sentido físico perteneciendo como al globo terrestre y todos sus habitantes, inclusive la raza humana como tal, si no a ese "sistema" que es opuesto a Dios y en contraste directo al cielo. Cuándo nosotros nacemos en este mundo, no sólo somos en el sentido físico, pero también nosotros lo entramos como enemigos de Dios; porque como dice Santiago 4:2 que "la amistad del mundo es enemistad con Dios". Ya ven, en nuestro estado natural NO somos ciudadanos del Reino de Dios y del cielo. Nuestra ciudadanía es de este mundo, y nuestra lealtad y los deseos son para él. Nosotros lo defenderemos con toda nuestra alma y estaremos dispuestos a perderlo para ganar el mundo. Compare Mateo 16:26. ¡El TODO del Hombre es engranado a esa meta, inclusive su voluntad!

(SERÁ CONTINUADO EN LA PRÓXIMA EDICIÓN)