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Cada uno quien profesa ser un "Calvinista", o quien
profesa creer las "doctrinas de la gracia soberana", o quien profesa en
ser de "la fe reformada", acordará con las siguientes verdades:
(1) Dios ha escogido soberanamente un pueblo de la raza caída de
Adán; (2) Cristo vino a morir por, y asegurar la salvación
de todos a quienes Dios escogió; y (3) que todos los que Dios escogió
y por quienes Cristo murió serán salvos. El punto sobre el
cual mucha gente no están de acuerdo, o a lo menos, sobre el cual
muchos están confundidos, es ésta -- ¿Cómo
podemos saber si somos uno de los escogidos de Dios? Algunos dicen que
no podemos tener la certeza hasta que hemos perseverido por muchos años.
Otros dicen que no podemos saber hasta el Juicio Final. Lee lo siguiente
--
Primero, tenemos que entender que todo creyente verdadero, joven y anciano, debíl o fuerte, inmaturo o maduro, del más pegueño al más mayor, sabe que Dios lo ha justificado basado solamente sobre los méritos de la justicia en Cristo solo. Todo creyente verdadero sabe que solo la justicia de Cristo hace la diferencia entre el cielo y el infierno, y se han arrepentido de cosas que ellos, antes de éste conocimiento salvador, estimaban altamente. Aquí es dónde todos quienes son sometidos salvadamente y verdaderamente a la justicia de Dios revelada en el Evangelio empiezan. Podrán ser confusos e ignorantes en otras áreas, pero éste asunto está afirmado en sus mentes y corazones. Como es la meta de Dios el Espíritu Santo para establecer los corazones de los creyentes verdaderos con las certezas absolutas de la gracia, considere las siguientes implicaciones de ésta gran verdad.
Si estás sometido a la justicia de Dios revelada en el Evangelio, entonces --
1. Verás que solo la justicia de Cristo te intitula a todo de la salvación, incluyendo toda la obra de gracia de Dios el Espíritu Santo en tí.
2. Verás que eres justificado, santificado, y hecho "apto" (calificado) para el cielo, adoptado en la familia de Dios basado no en algo que haces o no haces, ni basado en algo que esperas hacer o habrás de hacer. Sabes que estas bendiciones son el fruto y el efecto solo en la justicia de Cristo.
3. Verás que estás muerto a la ley y casado a Cristo,
muerto a la ley y vivo para con Dios --
6. Verás que ningún pecador puede tomar el paso primero en servir al Señor o correr la carrera cristiana hasta que seamos convencidos que solo la justicia de Cristo nos intitula a toda la salvación, desde la regeneración hasta la glorificación final.
7. Verás que Dios el Espíritu Santo no puede
promuever
o condonar el legalismo, y todos los esfuerzos a la religión y la
moralidad son legales antes que nos sometemos solo a la justicia
de Cristo --
Considere puntos #3 y #4 en la luz del Evangelio. Es vital que sépamos las definiciones de Dios de los terminos MUERTO A LA LEY y MUERTO AL PECADO --
MUERTO A LA LEY -- Según a las Escrituras, MUERTO A LA LEY tiene un sentido doble: (1) Quiere decir que la ley de Dios nunca puede otra vez pronunciárnos malditos, condenados, o ensuciados basado en nuestros pecados; y (2) la santa ley de Dios nunca puede demandar alguna obediencia de cualquier clase a cualquier tiempo de nosotros para alcanzar o mantener alguna parte de aquella salvación que ya hemos alcanzado basado en la justicia de Cristo. La persona quien es sometido a la justicia de Cristo revelada en el Evangelio es tan seguro para el cielo como si ya estuviera allá. Ya estamos allá en la Persona de Cristo nuestro Representante. Ésto nos asegura que estarémos allá en nuestras personas con el tiempo.
MUERTO AL PECADO -- Romanos 6:11 -- "Así también vosotros, pensad que de cierto estáis muertos al pecado, mas vivos á Dios en Cristo Jesús Señor nuestro". El pecado trae culpabilidad y corrupción. La culpabilidad y la corrupción trae el dominio del pecado. Todos nosotros estamos bajo el dominio del pecado mientras debemos una deuda a la justicia y la ley de Dios. Todos a quienes Cristo representó murieron al pecado en la misma manera que Cristo murió al pecado. Nuestros pecados, pecados que Él no cometió, fueron imputados á Él, y llegaron á ser de Él solo por la imputación. Éstos pecados imputados trajeron con ellos la culpabilidad, la corrupción, y el dominio de ellos. Igualmente, aquellos quienes Cristo representó murieron actualmente, no en sus propias personas, sino en la Persona del Represenante de ellos. Todos murieron a la culpabilidad, la corrupción, y el dominio del pecado.
No queremos hacer menos la importancia del efecto que esta verdad tiene en el carácter y la conducta de un creyente, pero hablando estrictamente, para hallar la definición propia de muerto al pecado, tenemos que excluír nuestra conducta y carácter personal. Por ejemplo, cuando la culpabilidad y la suciedad de los pecados de Sus ovejas fueron imputadas a la Persona de Cristo, ésto en ninguna manera aplicaba a Su carácter y conducta. Sí lo afectuó al ser cargado con la angustia e agonía, pero no fué hecho culpable ni corrompido en Su carácter y conducta. Él permaneció perfecto impecable en carácter y conducta, mientras al mismo tiempo vino a ser culpable y corrumpido en Su Persona. Cuando Él murió al pecado, Él murió a la culpa y a la corrupción del pecado como legalmente aplicado a Su Persona. Cuando nosotros venimos a ser muertos al pecado, nosotros morimos a la corrupción y la culpa del pecado en la misma manera que Cristo, el Fiador nuestro, murió a la corrupción y la culpa del pecado.
ASÍ QUE, EXCLUYE LA CONDUCTA Y EL CARÁCTER PERSONAL COMO APLICADO Á CRISTO Y COMO APLICADO Á AQUELLOS QUIENES ÉL REPRESENTÓ, ENTONCES PODEMOS HALLAR LA DEFINICIÓN DE DIOS DE MUERTO AL PECADO. Dios vé nuestras personas, y Él vé nuestros pecados, pero la culpa y la corrupción de esos pecados no son imputados a nosotros porque fueron imputados a Cristo quién nos representó en el nombre nuestro y en la naturaleza nuestra. Entonces, todos a quienes Él representó son seguros para el cielo como sí ya ellos estaban allá. La justicia de Cristo lo demanda.
En luz de ésta justicia específica, la cuál demanda la salvación y la gloria final de todos quienes Cristo representó, podemos ver que el Evangelio descubre el pecado que no reconocemos por la naturaleza. Éste pecado que no reconocemos por la naturaleza es revelado y descubrido en ser malo --
Alguno podrá objectar, "¿Pero qué del otro lado de la moneda? ¿Qué de vivir una vida santa, la piedad, y la obediencia?" Dios nunca separa la fe y el arrepentimiento --
Dios el Espíritu Santo no puede promover o
condonar el legalismo, porque el legalismo es opuesta a Su naturaleza.
Dios el Espíritu Santo glorifica a Dios el Hijo incarnado --
¿Qué de la perseverancia
en la fe y el correr de la carrera cristiana? Sabemos que solo aquellos
quienes terminan la carrera entrarán en la gloria. Ésto es
verdad, pero esto no es ninguna manera legal. Podemos ver ésto en
las exhortaciones por el Espíritu Santo a los creyentes a perseverár
en la fe. Podemos ver en Hebreos un ejemplo de aquellos quienes no entraron
en el reposo de Dios por causa de la incredulidad --
Muchos quienes se llaman "cristianos", aun "calvinistas", hablan de estos "si's", o de la "carrera" cristiana, la cuál ha de ser corrida en la manera de perseverancia como si éstos son condiciones para la salvación, o como si fueran legales en alguna manera para el creyente. Éllos animan a la gente a "correr la carrera" como si alcaso que no la terminaran, como si la gloria final de ellos era condicionado sobre la perseverancia de ellos. Todos aquellos quienes hacen esto revelan que no están sometidos a la justicia revelada en el Evangelio de Dios.
Una de las objecciones principales levantadas encontra estas verdades es el siguiente -- "Ésto es juzgar,y no debemos de juzgar la salvación de nadie." Tenemos que entender que el juzgar no es el asunto. Nosotros juzgamos todas las cosas. Ahorita mismo, tú estás juzgando que sí alcaso éstas cosas son verdad o falso. El asunto es éste -- ¿Qué es nuestra regla de juzgar? La regla del hombre para juzgar es justa de sí misma y pervertida. Los hombres y las mujeres por la naturaleza insisten en juzgar por cualquier cosa y cada cosa excepto por la doctrina de Dios. Los hombres y las mujeres insisten en juzgar por la apariencia exterior, la reputación, etc. Dios nos prohibe que nos juzguemos y a otros basado en la apariencia exterior y la reputación, y Dios nos manda a juzgar basado en SU DOCTRINA. Dios nos prohibe en hablar paz a nosotros mismos y a otros quienes no están sometidos a la justcia de Cristo, porque ninguna persona permanece en la doctrina de Cristo, está muerto a la ley o muerto al pecado, hasta que sean sometidos á ésa justicia, la cual es el fundamento de todas éstas bendiciones y muchas más. Por favor, lee el testimonio de Dios -- Mateo 7:1,2; 23:27,28; Gálatas 1:8,9; Juan 7:16,17,24; 1 Juan 3:1; 2 Juan 9-11. Hasta que seamos muertos al pecado, somos siervos del pecado y estamos muertos en el pecado. Hasta que seamos muertos a la ley, estamos bajo la maldición de la ley y, como el resultado, trayendo fruto para muerte, las obras malas.
Acuérdanse, los fariseos creían en el, y esperaban al, Mesías, el Cristo que había de venir. Ellos no recibieron y amaron al Mesías de Dios a causa de Su doctrina. Cristo les dijo claramente que sus personas estaban en un estado de maldición, y que todos sus hechos religiosos eran malos. ¿Por qué? Porque no estaban sometidos a Su justicia, y porque no se sometían a ésta justicia específica, rehusaban de arrepentirse de la idolatría anterior y los hechos malos. Hoy en día todos los arminianos y demasiado muchos calvinistas han recibido un cristo cuyo expiación o justicia meramente hace a los pecadores salvable si cumplen ciertas condiciones, o sea por el libre albedrío o sea por Dios capacitándolos para cumplir la condición. No hace ninguna diferencia. Ambos tienen un cristo falso en el trono, y el Cristo verdadero todavía está en la cruz. La expiación de Cristo era la culminación del establecimeinto actual de Su justicia, la cuál entitula al pecador impío a toda de la salvación, incluyendo la obra del Espíritu Santo in él. Sólo ésto es una expiación definita.
Los elegidos de Dios van a ser salvos porque la justicia de Cristo lo demanda. Antes de la conversión, los elegidos de Dios son todos hijos de ira aun como los demás, todos impíos, todos enemigos de Dios. Así que, antes de la conversión la promesa de Dios no es dirigida a los elegidos, o aquellos que han sido hechos vivos, sino a los impíos, a los pecadores, a aquellos quienes están enajenados de Dios. La promesa es predicada a tales pecadores, a todo el mundo, a cualquiera que quiera, y todos tales pecadores son mandados y son responsables para creer y arrepentirse. Creyendo ésta promesa específica y arrepentiendose de la idolatría anterior y las obras muertes, la cual trae el amor pío, es la evidencia de la elección. No hay ninguna prueba que alguna persona es uno de los escogidos de Dios ante de ésto.
Dios es absolutamente soberano en todas las cosas, incluyendo la salvación; y ese Dios soberano ha revelado Su propósito en salvar a Sus escogidos basado en la justicia de Su Hijo. Ésta justicia sola los intitula a toda de la salvación. Ese Dios soberano también ha revelado que es Su propósito en revelar ésta justicia específica en Su Evangelios, y ningún otro lugar. Ese mismo Dios soberano también ha revelado Su propósito en dar gratuitamente a cualquiera que quiera toda la salvación basada solo en la justicia de Cristo, y cualquiera que sea, calvinista o arminiano, que rehuse en someterse a ésta justicia específica, es un deudor para hacer toda la ley.
¿Puedes ver que no importa qué tanto una persona pueda amar a alguien, o qué tanto puedan aparecer justos a los hombres, o qué tanto han predicado, o qué tantos conversos tienen, si no están sometidos a ésta justicia, si no predican y apoyan ésta promesa, son todos malhechores y obreros de iniquidad, y ésto aplica a todos sin excepción antes de la conversión verdadera? Si una persona es sometida a la justicia de Cristo, él sabe que estas cosas son verdaderas. Si él rehusa en admitir ésto, él nunca se ha arrepentido, y todo su arrepentimiento era del mundo, lo cuál es nada más que arrepentimiento legal.
Como hay demasiado muchos "calvinistas" quienes parecen de ser ignorantes o confusos sobre éstos asuntos, pregunto -- ¿Éstas tú sometido a ésta justicia específica? Si estás, te regocijarás con este mensaje. Si no, Dios no te excluye. Tú te excluyes a ti mismo por rehusar en arrepentírte de la idolatría anterior y de las malas obras. Es tu responsabilidad en creer y de arrepentirte. Dios te manda en creer Su verdad y de rechazar la mentira de Satanás. Por favor no mires a ésto como necedad (1 Corintios 1:18). A aquellos quienes son predicadores, les pedimos que por favor no faltar en considerar que tú, con toda tu predicar y conversos, toda tu religión por todos estos años, posiblemente todavía debes una deuda a ambos la ley y la justicia de Dios. Sí debes esta deuda si no estás sometido a esta justicia revelada solo en el Evangelio de Dios. Espero y oro que lo hagas.
Nuestra intención en presentar estos asuntos es la gloria de Dios en Cristo, la salvación de los pecadores, y el establecimiento de los creyentes verdaderos en las certezas absolutas de la gracia de Dios. Por lo tanto, pedimos a cualquier quien está de acuerdo con estas verdades y se regocija en ellas que por favor responda mientras buscamos el compañerismo de los hermanos en la fe de Cristo.Necesitamos en presentar un ffrontal de unidad en este día de ignorancia y compromiso. Necesitamos en comunicar y orar unos por otros. También nos gustaría a cualquiera quien ha de disconvenir con nosotros y siente que puede refutár estos asuntos Bíblicamente que responda.