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Al adquirir conocimiento de otros seres, y de las relaciónes cuales ellos tienen hacia a nosotros, la oportunidad es dada para el desarollamiento de nuestros principios morales, y el ejercicio de nuestro sentimientos morales. Se acorda con los dictados de la consciencia individual, con los juicios morales comunes de la humanidad, y con las enseñanzas de la palabra de Dios, que los sentimientos que ejercermos, y las acciones que hacemos hacia a otros, han de tener consideración de sus carácteres y sus relaciones para con nosotros. Para entender nuestro deber hacia Dios, tenemos que conocer su carácter. No es suficiente de creer que él existe, sino que debemos de laborar para adquirir un conocimiento de él. Entonces, vamos a inquirir reverentemente, ¿Quién es el Señor?
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