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UNA ABSOLUCIÓN COMPLETA
Ah, ¡para saber que hemos sido absueltos
completamente
de toda nuestra culpa antes Dios hasta el punto que nunca, seremos
jamás
acusados de cualquier cosa antes de Él! No sólo eso, pero
también "ser
declarado justos" por Él "como si" nunca habíamos pecado
contra
Él. Es decir, amados, porque todos nuestros pecados han sido
pagados por la
muerte expíadora de Su amado Hijo, el Señor Jesucristo,
nunca podemos ser
condenados por cualquier pecado; y además, por siendo
"justificados"
somos tratados como si nunca hubiéramos quebrado la Ley de Dios
sino que la habíamos
obedecido completamente. Eso, por supuesto, ¡es sólo
verdad si somos uno de los
elegidos de Dios!
Note que se hace la pregunta: "¿Quién acusará á los
escogidos de Dios?” Ese quien
tiene referencia a cualquiera;
y eso, mis queridos amigos, ¡incluye a Dios mismo! La respuesta,
por supuesto,
se da en seguida: "Dios es el que
justifica”. Entonces, eso quiere decir que ya que Dios es el QUIEN
nos ha
declarado justos, es decir, nos justificó por la fe en Su Hijo,
en quien hemos sido
“hechos justicia de Dios en él"
(2 Corintios 5:21); y por supuesto, es una "justicia
eterna" (Salmo 119:142), ¡nunca podemos ser condenados! Esto
se aclara
en el verso que sigue nuestro texto: “¿Quién
es el que condenará? Cristo es el que murió; más
aún, el que también resucitó,
quien además está á la diestra de Dios, el que
también intercede por nosotros."
(Romanos 8:34). Él que tiene todo el derecho de condenarnos por
nuestros
pecados nunca lo hará porque no sólo murió
Él para ellos, pero también ya que
Él resucitó de los muertos y está a la diestra de
Dios, Él esta intercediendo
por nosotros en suplicando Su Sangre y Justicia por nosotros.
¡Podemos gritar
un tronante ALELUYA!
Sea asegurado, santo de Dios, cuando aún su propio
corazón se levanta para encargarlo con sus muchos fracasos y
acusarlo de sus
pecados; o cuando el mundo le llama un hipócrita cuando usted
falla como un
cristiano; o aún cuando el diablo le cuchichea en la oreja que
realmente usted
no es salvado porque ha hecho algo que no debería haber hecho,
(otro que el
Espíritu Santo esté convenciéndole de Su
desobediencia al Padre celestial),
ellos, quiero decir, el corazón, el mundo, y el diablo, no
tienen derecho de
cargarle con nada. Por supuesto, esta verdad maravillosa no nos da la
libertad
a vivir de cualquier manera que escogemos para el pecado y en el
pecado; al
contrario, esta Palabra preciosa de Dios debe de obrar eficazmente en
nuestras
vidas para que lo siguiente sea verdad de nosotros: "Hijitos,
no os engañe ninguno: el que hace justicia, es justo,
como él también es justo" (1 Juan 3:7). Pero otra
vez, esto sólo puede
ser verdad si somos uno de los elegidos de Dios que "según
nos escogió en (Cristo) antes de la fundación del mundo,
para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en
amor" (Efesios
1:4). Amén.